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“Ni el vandalismo ni el saqueo detendrán renovación de la CNPR”: Eduardo Orihuela

Zitácuaro, Michoacán. – La renovación en la Confederación Nacional de Propietarios Rurales nada ni nadie la detiene, mucho menos un grupo de vándalos y saqueadores que, al amparo de dos corrutos exdirigentes y en alianza “perversa” con agrupaciones agrícolas de izquierda, se apoderó y destruyó equipo de cómputo y mobiliario en las oficinas centrales de la CNPR en la Ciudad de México el jueves pasado.

Esta fue la primera reacción de Eduardo Orihuela Estefan, presidente de la CNPR, tras asegurar que esas instalaciones están bajo el control de sus colaboradores y que hay en proceso varias denuncias penales contra los agresores por vandalismo, daño en las cosas y robo.

El exdiputado local afirmó que tiene pruebas sólidas para llevar ante las instancias correspondientes a los responsables del asalto y saqueo a las oficinas de la CNPR, quienes se ostentaron como seguidores de Salomón Faz y Federico Sánchez Reyes, integrantes de la agrupación.

Orihuela Estefan destacó que la resistencia a su liderazgo tiene un trasfondo político, ya que en los 16 meses que lleva al frente de este colectivo se desmantelaron prácticas clientelares, asistencialistas y, sobre todo, la corrupción.

“En un año y cuatro meses se logró la renovación de 14 uniones nacionales de productores, así como de otras delegaciones. Se hizo con la premisa de que es necesario y fundamental emprender una nueva cultura en la que predomine la transparencia, la rendición de cuentas, los resultados, la productividad”.

No deja el hilo del comentario y tras indicar que Salomón Faz tiene abierto un expediente por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), responde que no puede acusársele de desviar recursos monetarios en beneficio propio y de sus allegados, porque “no manejamos dinero público alguno”.

El exlegislador dice no obstante que está abierto a que se realicen las auditorías pertinentes a las arcas de la CNPR, para que haya constancia del uso adecuado de los fondos, sobre todo en acciones de capacitación e incremento de la productividad.

Para dejar constancia de que la CNPR está bajo su liderazgo, adelanta que en el transcurso de la semana próxima se realizará una importante reunión con centenares de afiliados a fin de realizar un balance y delinear metas.

“La CNPR es una agrupación de productores para productores, de ahí la decisión de emprender las acciones legales para que quienes dañaron nuestras instalaciones y se robaron equipos paguen por sus delitos”.

Una de las organizaciones que habría apoyado a los seguidores de Faz y Sánchez Reyes sería la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), que en su sitio web se define como “una organización de clase revolucionaria, autónoma e independiente, que tiene como objetivo liberar a los trabajadores agrícolas de la explotación capitalista y hacerlos dueños de la riqueza económica, material y cultural del campo”.

El día en que las huestes de Faz y Reyes Sánchez irrumpieron en las oficinas de la CNPR se estacionaron afueras de las mismas dos vehículos con las banderas de esa organización.

Los elementos policiacos que acudieron a resguardar el inmueble detuvieron momentáneamente a algunos de ellos y se cuenta con su identidad, aseguró Orihuela Estefan.

Faz y Reyes Sánchez se oponen a la dirigencia del exdiputado michoacano con el argumento de que fue obra de una imposición de la anterior lideresa de la CNPR, María Esther Terán, amén de que desvía en beneficio propio y de sus allegados recursos de la agrupación.

En su resistencia dicen estar apoyados por 25 delegaciones estatales que supuestamente se reunieron el 20 de junio de 2016 en Zacatecas y ahí nombraron a Reyes Sánchez como presidente interino.

Previamente, promovieron un juicio ante las autoridades contra el ascenso, a finales de enero de 2016, de Orihuela Estefan a la presidencia de la CNPR.

Asimismo, impidieron que el exdiputado rindiera protesta en las oficinas de la CNPR. Lo hizo en la calle y para el periodo 2016-2019 con la promesa de crear un espacio de transformación estructural para los productores rurales.