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Una juventud que se sale del molde – La Opinión de Karla chacer

Es bien sabido que, en ocasiones, Netflix nos falla y decepciona con las sugerencias para pasar el rato, sin embargo, hay algunas opciones que nos sorprenden. Esta semana les hablaré de una de esas opciones: Dear White people.

La serie, estrenada en la plataforma en 2017 y que ya va para su tercera temporada, presenta la historia de siete jóvenes universitarios, de una escuela Ivy ni más ni menos, de Estados Unidos. Sam, una de las que sobresalen del grupo, es la locutora del programa que lleva el nombre de la serie, Dear White People, y que se transmite en la radio de la universidad; un programa en el que Sam aprovecha para denunciar los casos de racismo que los estudiantes de color viven todos los días en el campus, en pleno siglo XXI.

Y hago énfasis en la temporalidad en la que se desarrolla la serie porque muchos dan por hecho que el racismo y que las diferencias entre blancos, negros, latinos y demás, no son abismales o notorias. Además, la serie rompe con el estereotipo que se tiene de las generaciones jóvenes, que no se percatan de lo que ocurre a su alrededor y nos les interesan los temas de política, a no ser que sea por un beneficio individual.

Todo inicia con una fiesta universitaria de disfraces, en la que los asistentes deben ir disfrazados de negros. ¿Quién la organiza y con qué fin?, son preguntas que nos haremos a lo largo de la primera temporada con los personajes, quienes en cada episodio cuentan desde su perspectiva lo que ocurre antes, durante y después de la fiesta. Por su parte, en la segunda temporada vemos lo que pasa a raíz de un troll que no deja de molestar a Sam en las redes, así como de justificar las acciones de los blancos de derecha.

Recurriendo a un humor astuto y a personajes bien estructurados, cada capítulo no solo habla de racismo, sino también introduce cuestiones de género y de la comunidad LGBT. Sin duda una serie crítica y sin pelos en la lengua al momento de hablar de las cosas, y sin necesidad de caer en lo vulgar.

En un contexto en el que el presidente de los Estados Unidos mantiene a niños latinos separados de sus familias y en condiciones deplorables; donde los comentarios racistas no se hacen esperar, incluso de forma micro; donde las redes sociales y la tecnología juegan un papel importante para expresarnos y el debate feminista está en boca de todos, Dear White People se convierte en el depósito de todas estas situaciones y permite que nos muevan, que nos haga cuestionarnos hasta dónde hemos sido los causantes de que la cosa siga así.

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