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¡Sí! El MORENA es de todos, pero no de ustedes – La Opinión de Benjamín Mendoza

En días pasados, la dirigencia del MORENA en Michoacán se ha dado a la tarea de encabezar una gira estatal denominada “La Ruta de la Unidad”, la cual tiene como propósito visitar las cabeceras distritales federales en toda la entidad. Atendiendo al vacío de dirección que tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador se generó en dicha estructura, en Michoacán el Consejo Estatal tuvo a bien crear una Dirección Colegiada emanada del mismo órgano, la cual, apuntalada por el nombramiento de Sergio Pimentel como Presidente interino mientras se cumple el plazo designado por el Consejo Nacional para la renovación de dirigencias en todo el país, creó dicha estrategia. La llamada “Ruta de la Unidad”, no busca otra cosa que el acercamiento entre representantes transitorios y la base, por lo cual, la gira trazada no tiene otra línea que la de darle vida orgánica al MORENA de cara a las elecciones de renovación en noviembre; pero, como era de esperarse, cuando el cordero sale a pastar, las bestias salen a cazar.

            En la mayoría de las cabeceras distritales las bestias y los reptiles han hecho acto de aparición. Sumisos, pretenden engañar a las bases y a la ciudadanía, al pueblo, hipócritas. Con aires de inocencia, se han dado cita, uno a uno, en cada una de las ciudades en que la “Ruta por la Unidad” se ha hecho presente, en papel de víctimas, han presentado sus quejas, han hecho uso de la palabra e incluso, cuando han sido señalados y rechazados por las bases y los simpatizantes del proyecto partidario obradorista, han protagonizado zafarranchos mostrando su verdadero rostro, su verdadera esencia. Su mensaje es claro, o se les incluye en dicha ruta por las buenas, a pesar de no ser nada ni nadie dentro del partido, o se les incluirá por las malas, aunque su obradorismo sea de ocasión, desde que iniciaron las campañas presidenciales para ser exacto.



            La historia del MORENA es una de esas historias románticas de la izquierda contemporánea, pues aunque no se construyó al calor del fusil, costó sudor, lagrimas y sangre. En tiempos del neoliberalismo, con el famoso “Pacto por México” secundado por el PRD, el hoy presidente, Andrés Manuel López Obrador, tomo una decisión importante, separarse de la cúpula del partido que el mismo fundó al lado de Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo y emprender el camino de la congruencia buscando canalizar el hartazgo del pueblo y la convicción real de militantes de izquierda, para así, crear otro referente político que sirviera como voz y escudo de los pobres, así nace el sueño que hoy es una realidad, el MORENA y la 4T. Fueron tiempos difíciles, largas caminatas, mucha propaganda por repartir y un monstruo enorme que enfrentar, el Estado. Una vez conseguido el registro, sobreviviendo al huracán clientelar de las intermedias en el 2015, el MORENA aguantó intimidación, asesinatos, cerco mediático, desacreditaciones y hasta fraudes, todo para que en el 2018 un renovado Obrador se impusiera con una cifra histórica como el nuevo presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Proeza digna de una canción, por primera vez y de forma pacífica, el pueblo al poder.

            ¿Dónde estaban entonces, estos personajillos que hoy proclaman, el MORENA es de todos? Bronceándose, tostándose con el sol ¿Qué hicieron por el MORENA estos chapulines obradoristas de ocasión? Nada ¿Qué apoyo brindaron a la campaña del hoy presidente? Ninguno, prefirieron su salario manchado de sangre e impunidad, corrupto, antes que la transformación del país. Hoy que se disfrazan de ovejas y mujeres golpeadas, hoy que se cubren con la palestina y se envuelven en la bandera del llanto y la igualdad, hoy que dicen preocuparse por los desvalidos y sentir en lo más profundo la miseria y las injusticas del pueblo, sólo ponen de relieve su mezquindad y su avaricia, su ser más entrañable e íntimo, su esencia verdadera. Canallas.

            La funcionalidad de la historia es innegable, quien no la conoce, se condena a repetirla hasta el infinito. El MORENA, aparte de ser un instituto político con todas sus letras, es también un movimiento y un referente moral, la adhesión de personas repudiadas por el pueblo justificándolo otra vez con la necesidad y el pragmatismo es un acto de traición a su militancia, a su estatuto y a México. Dicha acción no representa un cambio, si no un retroceso que puede costarle al país otros 30 años de atraso de organización popular y la perdida de las conquistas ya alcanzadas, principalmente las del imaginario colectivo. Si el MORENA se perrediza, no sólo pierde el MORENA, pierden los pobres y la democracia nacional.

            Quienes cerraron sus puertas e hicieron caso omiso al llamado del pueblo en 2015, esos reptiles rastreros que ven como negocio la política, hoy deben entender que llegan a casa ajena, que no son nada, que no son nadie, que llegan a formarse y que llegan a ceñirse a las reglas y acuerdos de quienes con toda autoridad representan el proyecto político más esperanzador de los últimos años. Ni Leonel Godoy, ni Fidel Calderón, ni Juan Carlos Puebla, ni Torres Piña con todo su ADN, ninguno, incluyendo a quienes alcanzaron parte del “hueso” como Cristóbal Arias, Cristina Portillo, Fermín Bernabé o Raúl Morón, ninguno, tiene si quiera la autoridad moral o jurídica para cuestionar la Ruta y su formato, no sólo las bases los repudian, también el estatuto, primero deberían afiliarse, después opinar.

            La verdadera muerte es el olvido, a quien se olvida se le mata, quien olvida, asesina una parte de sí. No olvidar es algo prioritario en estos momentos precisos para la militancia y los simpatizantes del MORENA, recordar el descaro con que blanden sus lonas impresas bajo la leyenda “MORENA es de todos” y el cinismo con que los traidores se pasean a costas de nuestros impuestos en actos públicos es fundamental, recordar en noviembre como el súperdelegado que de “súper” no tiene nada, Roberto Pantoja Arzola, siendo fundador del MORENA desconoce a sus compañeros e incluso los vilipendia para buscar aliarse con la escoria perredista será un ejercicio obligatorio ante la renovación de estructuras; morder la mano de quien te ha dado de comer es ruin, hacerlo dos veces es perverso, que no te importe es siniestro.

            Sí, el MORENA es de todos, pero de todos los que quieren un México mejor, de todos los que se preocupan por la miseria, por la injusticia, por la inseguridad, de todos los pobres, de todos sus fundadores, de todos sus militantes, de todos los mexicanos de buen corazón, de todos los que defienden el proyecto obradorista de la 4T, no de todos los que lo llamaron loco, no de todos los que se enriquecen ilícitamente, no de todos los corruptos, no de todos los obradoristas de ocasión, no de todos los oportunistas que le dieron la espalda en los momentos difíciles y ahora quieren comer con la mesa puesta, no de todos los que anteponen sus intereses personales y llegan a saquear, no de todos los tostados, no de todos ustedes.

            El MORENA es de las grandes mayorías, de los pobres y de la clase trabajadora, del albañil el día 3, de la mujer trabajadora el día 8, del maestro el día 15, de los patriotas los días 5, 16 y 20, hasta de los niños un día 30, pero no de ustedes, pues mientras el MORENA se construía, ustedes estaban a las faldas del “Señor de los Helicópteros”, quien también forma parte de la mafia del poder. ¡Sí! Que les quede claro, es de todos, pero no de ustedes, porque ustedes no son todos.

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