Morelia, Michoacán. – Luego de una reunión con el Consejo Supremo Indígena de Michoacán, en 15 días sesionará el Comité Interinstitucional, ambiental y de salud pública de Los Azufres para validar la investigación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo sobre las causas de enfermedades renales en el oriente de Michoacán.
Así lo informó en rueda de prensa el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien señaló que la Comisión Federal de Electricidad forma parte de dicho Comité.
Y es que el Consejo Supremo había advertido que iniciarían protestas de no atender la situación ante la operación de más de 30 años de la Central Geotérmica los Azufres, a la cual señalan de contaminar el agua, el medio ambiente y el suelo de los pueblos y comunidades originarias en los municipios de Hidalgo, Zinapécuaro y Maravatío.
Señalaron que esta emergencia sanitaria ha sido documentada y comprobada científicamente en el proyecto “la enfermedad renal crónica: un enfoque interdisciplinario en salud física, ambiental y psicosocial” presentado el pasado mes de diciembre.
En Michoacán hay un promedio de 5 mil pacientes que están siendo atendidos con diálisis en alguna de las modalidades y el 40 por ciento son del oriente michoacano.
“Durante décadas, las comunidades indígenas son las que más han padecido esta problemática, que se traduce en miles de casos de enfermedad renal crónica y en cientos de muertes por complicaciones, el 30% de los pacientes en la entidad que requieren apoyo renal provienen de la región del Oriente de Michoacán, entre más cercanía hay a la planta geotérmica, existe más enfermedad y contaminación. En Zinapécuaro, el 56 por ciento de los manantiales presenta al menos un contaminante o elemento tóxico por encima de los límites permisibles y en Hidalgo, la contaminación de los afluentes es del 35 por ciento “, refirió en un documento el Consejo Supremo Indígena.
Después de dos años de trabajo de campo, pruebas químicas en laboratorio, encuestas con la población para conocer su alimentación, actividad física y estado psicosocial, los investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) concluyeron el 2 de diciembre en una presentación en presencia de la Secretaría del Medio Ambiente (Secma) que estudios previos no habían sido concretados, pero la información recabada arrojó que la planta sí influye en la calidad del agua.
Ramirez Bedolla informó que se construye una red interinstitucional y comunitaria informada, cuyo objetivo es fortalecer las acciones de atención, prevención y promoción de la salud, así como activar procesos de atención inmediata del impacto ambiental identificado en la región.
Las acciones se enfocarán de manera prioritaria en municipios del Oriente michoacano, en particular Hidalgo y Zinapécuaro, así como en Áporo, Irimbo, Jungapeo, Maravatío, Senguio y Tuxpan, donde se desplegará una estrategia integral con enfoque territorial.
A las reuniones están invitadas las comunidades indígenas de la zona como San Matías El Grande a fin de incluir su participación en la estrategia.
“Es una situación muy delicada, porque además se combina con el alto consumo de refrescos, por lo que tenemos que validar la investigación, ya existe una base y se requiere validar científicamente y que habrá que implementar todo un proyecto de atención”, expresó Ramírez Bedolla.






