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Respuesta a José Antonio Crespo – La Opinión de Héctor Marín Rebollo

Hoy dejaremos de lado, así sea en apariencia, los problemas nacionales para fijar nuestra atención en un neoliberal de esos que no sabemos si cobraban su chayotera contribución en Hacienda o en Pemex (ya no se sigue filtrando), o era de los que no cobraban así, pero que con el pretexto de ser analista y comentólogo apoyó disimulada o abiertamente la obra de los neoliberales de Los Pinos. Hay historia.

Hoy Crespo trabaja para diversos medios de prensa, radio y TV privados y a diario postula su idea neoliberal de la historia. El señor José Antonio Crespo es un intelectual burgués neoliberal. Luis González y González era historiador, también burgués, pero por lo menos era ingenioso.

Aún más. Una de las instituciones que el neoliberalismo usó y distorsionó para lograr sus fines fue el CIDE, fundado por Luis Echeverría. Y buena es la paga que allí devenga José Antonio Crespo. Soterrada a veces, taimada otras, abierta en ocasiones, pero Crespo juega a disque ser objetivo, pero también a ser ariete contra la 4T.  Escribe: “La orden de aprehensión en contra de Emilio Lozoya no demuestra que no haya un pacto de impunidad”, y “Un pez gordo aislado, es simbólico” Más claro ni el agua. Enemigo de López Obrador.

Crespo, incapaz de sostenerse por sí intelectualmente, recurre a los neoliberales Octavio Paz, Enrique Krauze, Aguilar Camín, quienes, con el pretexto de combatir la historia de bronce y la historia oficial, pretendieron borrar la historia nacional e incluso eliminarla para imponer el criterio neoliberal en los textos escolares y en la conciencia del pueblo con una pretendida historia crítica. Crespo los sigue como eco, como imitador, como comparsa.

Por sus expresiones pareciera que Crespo fue alumno de Francisco Martín Moreno o de Daniel Moreno. Pero más claro se ve que abrevó en las ideas del PAN, pues al fin intelectual neoliberal, resulta admirador de Hernán Cortés, (se queja de que no le hemos dedicado ninguna estatua), partidario de Iturbide y Santa Anna, enemigo y crítico de Hidalgo, Morelos, Juárez, a quienes ridiculiza en sus libros y escritos; evidente partidario de Carlyle; enemigo rabioso de Lombardo Toledano y del proceso de la Revolución Mexicana, éste que se dice historiador, ni siquiera comprende las categorías científicas y las etapas de la historia, pues habla del emperador Cuauhtémoc, del imperio azteca y de la aristocracia mexica.

Bien le haría a la 4T analizar a fondo instituciones e intelectuales enemigos.

Crespo sabe el porqué de este artículo.

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