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¿Promesas de campaña factibles o sólo una nueva burla para los morelianos? Por Rubén Pedraza

Quién es Rubén Pedraza

Los michoacanos fuimos nuevamente testigos de un proceso electoral inmerso en una guerra de descalificaciones, y a la vista de la ciudadanía, de un dispendio de recursos que los candidatos invirtieron, en el  mejor de los casos, en múltiples espectaculares y publicidad excesiva o en las acostumbradas y lamentables dádivas destinadas a mantener cautivo el voto de los ciudadanos.

Este cúmulo de acciones que exhibieron, en muchos de estos personajes, su empecinamiento para ganar “haiga sido como haiga sido”, serán el reflejo de su actuar al frente de la administración pública o de su trabajo de “representación popular” en los Congresos, pero hay que señalar que  otros tantos –no muchos por cierto- cumplieron con la norma electoral, y de esta minoría de candidatos cívicos fueron todavía menos los que alcanzaron el triunfo.

La capital michoacana no escapó a estas consuetudinarias prácticas electoreras, los candidatos que figuraban en las cuatro boletas electorales no podían desdeñar el potencial y numeroso mercado electoral que representa Morelia y de los dividendos que pudiesen llevar a sus respectivos partidos, sus grupos o sus causas personales.

En particular, habrá que señalar que Morelia es sinónimo de varios retos y problemas que durante mucho tiempo se han desatendido, y las administraciones municipales han preferido abordar sólo las obras o acciones de relumbrón, prefiriendo dejar estampado el logo en el concreto de algunas calles, que iniciar el abatimiento de los problemas de la ciudad; por ello, habrá que revisar lo que se prometía en folletos, espectaculares, spots y las palabras en cada una de las colonias o lugares dónde se prometió hasta la luna y las estrellas con tal de ganar votos.

Debemos de exigir que los diputados legislen en favor de los michoacanos, y que no metan en el mismo costal las prioridades de los habitantes de la capital del estado así como se deben particularizar las necesidades de todos las regiones de la entidad; de igual manera, todos los ciudadanos debemos exigir el cumplimiento de las promesas hechas por el gobernador electo y demandar el desarrollo del municipio como plataforma de desarrollo del estado en su conjunto, es decir, hacer de Morelia un polo de desarrollo que detone el progreso de todas las regiones del estado en materia, política, jurídica, cultural, educativa, económica y social.

Mucha expectativa causó la elección para presidente municipal de Morelia, por ser la primera ocasión que las reglas del juego permiten la participación de los candidatos independientes, que por cierto, en el caso de nuestra ciudad, Alfonso Martínez Alcázar, quien no compitió por ninguna sigla partidaria, pero sí con el respaldo de integrantes de partidos políticos, ganó la elección municipal y ahora se encuentra ante el escrutinio minucioso de la sociedad, que revisará su desempeño en la alcaldía ante la serie de promesas de cambio y rumbo diferentes hechas durante su campaña, por cierto también, abarrotada de espectaculares por toda la capital del estado.

Resulta algo falible que se le apueste al fracaso de la administración que encabezará desde septiembre próximo Martínez Alcázar, ya que esto significaría políticas públicas erróneas y un bajo o nulo desarrollo del municipio, por lo que todos los ciudadanos debemos de estar al pendiente de evaluar su desempeño, exigir eficiencia y además contribuir con los procesos que recuperen a la ciudad tan mal administrada y dejada en el abandono por parte de muchos presidentes municipales.

Esas promesas de cambio, y del propio cambio del candidato independiente, será la medida mínima con la que se tasara la nueva administración que encabezará el ex panista Martínez Alcázar; y es que el cúmulo de promesas hechas a los morelianos, como una nueva y mejor preparada Policía, la nada fácil reactivación de la economía moreliana o la rimbombante construcción de un nuevo parque industrial, fueron sólo algunos de los ofrecimientos reiterativos en su campaña, en la que además aseguró son 100 por ciento posibles, factibles y realizables.

Promesas de cambio y nuevas dinámicas de ejercer el poder fueron proclamadas durante la campaña por el ahora presidente municipal electo y su equipo, además de la consigna de “sin partidos es mejor” por lo que todos los morelianos nos preguntamos ¿con quién se tendrá el compromiso desde la presidencia municipal? ¿será un compromiso con el desarrollo, la honestidad y transparencia con el ciudadano como centro de la acción? o ¿será el común compromiso con grupos de poder, clientelas que fortalecieron el resultado electoral, o un pequeño grupo de empresarios a los que siempre se les privilegia con benéficos y jugosos contratos? ¿Quién y con quién se va a gobernar Morelia?

Una realidad innegable es que la gente ya no cree en los partidos políticos y tampoco en las instituciones, los morelianos no escapan a esta neurálgica realidad; los habitantes de Morelia esperan ver un gobierno que dé una vuelta de timón a esa obsoleta dinámica de ejercer el poder, es deseable ver un ayuntamiento que se conduzca por los causes de la honradez, transparencia y eficiencia, un Cabildo con regidores que se distingan por trabajo de comisiones, por ser críticos y reflexivos, además de cuidar el buen desempeño de la administración municipal sin conceder nunca a cambio de regalías o acuerdos en lo oscurito.

De lo contrario, resultaría realmente catastrófico y meramente caótico, ver un ayuntamiento integrado por los que le echaron ganas en la campaña, pero que carecen del perfil para la función pública, encontrar a los operadores de los ex presidentes municipales como un pago de cuota por haber movido a las clientelas a votar en favor del presidente electo. También estará en el escrutinio de los ciudadanos si este será un gobierno diferente e independiente o si serán los personajes que buscan los futuros cargos o reelecciones, los beneficiarios leoninos de la próxima administración municipal.

Ya no pueden los ciudadanos olvidar las promesas y dispensar que no se cumplan éstas, en un ejercicio de avanzada y de carácter progresista, se deben empujar los cambios que se requieren hoy para construir un buen futuro, además es imperioso participar junto con las autoridades en los procesos de desarrollo y construcción, no se deben olvidar las promesas hechas por el gobernador electo, los cuatro diputados locales y los dos diputados federales, así como del presidente municipal, a quienes se les tiene que exigir y evaluar los resultados; tal vez sólo así podamos acabar con las prácticas de siempre y que coloquialmente se traduce, como en una real y reverenda burla hacia la ciudadanía.

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