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Primero de mayo de 2019 – La Opinión de Héctor Marín Rebollo

Los trabajadores no nos engañamos. Nuestro camino es y será muy prolongado. Nadie, en el sector de los trabajadores conscientes y conocedores, ha dicho que el triunfo de AMLO significa la redención de los trabajadores. Sería una gran ingenuidad. Si así fuese, el gobierno actual y el Congreso ya hubiese eliminado todo rastro de la reforma laboral implantada por Felipe Calderón y Peña Nieto, de distintos partidos pero al servicio de la misma clase patronal. Se mantiene en la ley, en la actitud y en las relaciones del actual gobierno con los patrones una gran condescendencia y beneplácito, un respeto que los vuelve intocables. Son los “señores” del dinero. Para los trabajadores lo importante es que el actual régimen tiene rasgos generales antineoliberales, pero no anticapitalistas. Para los trabajadores es importante, (y si no lo entendemos así sería una grave omisión y torpeza), que se han eliminado los cerrojos del corporativismo a favor del PRI y que si los trabajadores nos organizamos podemos cambiar la correlación de fuerzas y crear las organizaciones nuestras y la política sindical independiente bajo los principios del sindicalismo revolucionario. Otro aspecto positivo es que, al parecer, el gobierno tampoco respalda la política del PAN de fomentar los sindicatos blancos formados por los empresarios que colocan líderes espurios a su servicio y en contra de los intereses de los trabajadores. El propio Presidente ha expresado sus simpatías por ciertas posiciones y organizaciones obreras, destacadamente por la que encabeza el senador Gómez Urrutia, y expresado respeto por los trabajadores de base, aunque ha rechazado reunirse con dirigentes sindicales “tradicionales”, que provienen de las antiguas estructuras corporativas. Sin embargo, nosotros decimos que como sea, son los dirigentes actuales de los trabajadores. No se les debe marginar. Desde nuestro punto de vista, y lo hacemos patente este primero de mayo, el sector obrero y de todos los trabajadores debemos ser lo suficientemente hábiles para estudiar, aplicar y utilizar estratégicamente el sindicalismo revolucionario como la teoría que propone que los sindicatos sean independientes de patrones, partidos y gobierno; la democracia sindical para que los dirigentes hagan lo que las bases decidan y la unidad indispensable para lograr victorias en cada caso específico.

profesor de educación primaria, Licenciado y Maestro en Pedagogía, diplomado en la Escuela Karl Liebknetch de Potsdam, Alemania. Realizó estudios de Derecho en la UNAM. Estudió la Maestría en la Universidad Hispano-Mexicana.