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Portarse bien o portarse mal: El papel de los Medios en la 4T – La Opinión de Benjamín Mendoza

Foto / Internet

 

 

En el mundo actual, los medios de comunicación juegan un papel muy importante, históricamente, desde su nacimiento, han enarbolado la bandera de la parcialidad y de la objetividad, se han dedicado a asumirse ante la sociedad como entes facilitadores y figuras encargadas de proporcionar información, sin embargo, con la transformaciones del mundo y, concretamente, en tiempos neoliberales, los medios de comunicación poco a poco han transitado hacia el mundo de los grandes capitales y, por ende, de los grandes intereses. Hoy, la ética ha perdido la batalla contra el dinero, y donde antes hubo una profesión, un compromiso con la sociedad, un oficio, una ideología, ahora sólo quedan mercenarios.

                Hoy día, los medios de comunicación y la prensa, al igual que todo lo que ha tocado el capitalismo, y en su forma más perfeccionada, el capitalismo neoliberal, son un negocio; como tal, se sujetan a las leyes del mercado, para mantener finanzas sanas, deben responder a las leyes de la oferta y la demanda. Como poder fáctico, sirven como constructores del status quo, como reproductores del establihsment, como empresas, sirven a los intereses que garanticen sanidad en sus finanzas, como facilitadores de la información, sirven a su conveniencia, y en términos estrictos, a la conveniencia de sus dueños, o lo que es lo mismo, a la conveniencia de los dueños del dinero con el que subsisten.

                Bajo el discurso de la imparcialidad las empresas dedicadas a la comunicación y el entretenimiento han disfrazado sus fines reales con el discurso de la objetividad, pretenden expropiar los valores éticos que le dieron vida al periodismo “independiente” que se desentendía de la prensa propagandística con un carácter militante para cubrir la necesidad de informar, de la búsqueda de la verdad con un sentido histórico, real, que no puede ocultarse a la población en general y que tiene su origen en paradigmas científicos propios de la ilustración. A estas empresas, se les olvida que el país ha cambiado, que la mentalidad del pueblo y el imaginario colectivo se reconstruye día a día y que después del descaro con el que han actuado, apelar a esos valores no sólo nos parece un chiste, también una ofensa.

                A lo largo de la historia de la humanidad, la prensa ha jugado un papel determinante en los distintos procesos, ya sea como propaganda, ya sea como portadora de verdades, ya sea como un espacio que da lugar a consignas o denuncias, pero siempre se ha mantenido presente y con el balón en ambos lados de la cancha. El portarse bien o portarse mal, no responde a un acto de censura, tampoco a un grado de autoritarismo y mucho menos a la exigencia de aplausos por parte del presidente hacia un sector que se ostenta como el portador de la verdad mediante la aplicación del método científico, el portarse bien o portarse mal, responde a la veracidad de los hechos señalados, a la mesura y/o visceralidad con que se hace la crítica, a las fuentes y los argumentos que sustentan consignas que se repiten como verdades, a la hipocresía con que se atreven a levantar, con una mano, la bandera de la ética y el profesionalismo, y con la otra, a recibir dinero.

                En una pugna ideológica los medios de comunicación juegan un papel de suma importancia, evocar el viejo dilema filosófico sobre la objetividad y la subjetividad por demás agotado simula una pérdida de tiempo, caer en la desfachatez de la polarización tampoco ayuda mucho, por el contrario, tumbarse las caretas, rasgarse los disfraces y dejar de vender humo a los ciudadanos que todavía no asimilan del todo en su generalidad que navegar con la bandera de incauto ya no funciona, abonaría al debate y al fortalecimiento de la democracia nacional, aceptar abiertamente sus agendas, a sus dueños y sus intereses, no sólo aclararía en su totalidad lo que ya se sabe, también permitiría a la población en general tomar partido y definirse en momentos claves para la nación, poder discernir concienzudamente que tipo de prensa defiende sus intereses de clase y, de acuerdo a su percepción, quien dice la verdad.

                La discusión del poder contra la prensa es falsa. No se trata de embestiduras y oficinas, puestos y formatos, proyecciones y palestras, se trata de intereses de clase, roles en la cadena de producción y mayorías contra oligarquías. Los patrocinios se acabaron, cada quien se dedicará a lo suyo, al pueblo le toca elegir que leer, que creer, que pensar, pero sobre todo, de que lado va a jugar, si con los rojinegros, o con los blancos. Recordemos que la polarización no es una creación propia de la 4T, ésta ya existía y, como en todo el mundo, es originada por el capitalismo. Pensemos… ¿A dónde pertenecemos? ¿Con quién debemos portarnos bien, y con quién debemos portarnos mal? Definición es la palabra mágica.

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