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¿Por quién doblan las campanas?- La Opinión de Teresa Da Cunha Lopes

“Escribe fuerte y claro sobre lo que duele.“, E. Hemingway

Dejemos claro que no soy en absoluto experto en política nicolaita. Solo sé lo que he leído y lo que puedo extraer de impactos (casi siempre negativos) sobre nuestro quehacer académico. De modo que se trata solo de usar el episodio de las instrucciones de un dirigente local de un partido al rector (y la respuesta) como un espejo en el que pueda mirarse a lo que podremos estar reducidos en un futuro cercano. Pero es un espejo interesante. Hay, en concreto, dos lecciones que pienso que este episodio (que algunos transfiguran en “visión” maquiavélica y otros, la mayoría, interpretan como asalto a la UMSNH) puede enseñarnos: un desesperante relato de la debilidad de quién nos representa, y otro también, este más preocupante aún, acerca de las posibilidades casi nulas de crear una universidad decente, o sea una estructura educativa moderna sin porros, grillos y sin “manos políticas” meciendo” la cuna.



Lo cierto es que hay pocas personas en la UMSNH que quieran que los políticos se apoderen de los medios y de los fines universitarios. Lo que quieren es calidad educativa:  más ciencia y menos grilla. El tipo de garantías de atención al estudiante, de protección contra la miseria teórico-dogmática que simula “libertad de cátedra”, autonomía orgánica y financiera etcétera, que casi todos los demás países avanzados proporcionan a sus universidades pero que, para nosotros, con los últimos rectores parece ser que se transformó en un “cuento chino”. Según la teoría de los “expertos” de los portales, la combinación de prestaciones elevadas y las “nóminas” a paracaidistas, así como los “privilegios” a gorrones sin duda eliminó los incentivos para crear estructuras universitarias fuertes y por supuesto instaló un sistema corruptor cuya punta del iceberg son las luchas por el control político de la IES. De modo que, según estos personajes la UMSNH tiene que sufrir por fuerza recortes presupuestarios masivos para que la comunidad en general, aplastada y de rodillas, acepte, sin “chingar” la merma de sus derechos laborales, la erosión de su libertad de acceso al conocimiento, la violencia al interior de sus espacios y la manipulación al antojo de personajes externos de una autonomía simulada ¿no?

Aunque los resultados de la UMSNH en algunos indicadores macro han sido relativamente buenos, no le ha ido tan bien desde la crisis presupuestal reciente que arrastra desde el rectorado de Jaime Hernández (misma que ha alcanzado proporciones no manejables), y con una caída sustancial del subsidio per capita federal, de la que desde luego necesitará mucho tiempo para recuperarse.

Tampoco esos resultados de algunos indicadores globales se han reflejado en el cotidiano del alumno o en nuevos espacios y equilibrios de decisión internos. Anudado a esto, la producción de un aparato burocrático institucionalizado por una “reforma administrativa” vendida como reingeniería, ahogó los pequeños avances de las últimas décadas en una opacidad fortalecida y defendida por un sistema mixto de nepotismo feudal y tribus políticas.

Podríamos pensar que el análisis del comportamiento histórico de las “fuerzas-motoras” de la UMSNH que nos ha arrasado en un casi permanente tsunami de opciones tácticas erradas nos obligaría a despertar.  Todo lo contrario.

Los peligros que corre la UMSNH son cada vez mayores. Los grupos de interés, vulgo tribus políticas con cómplices internos, recortan presupuestos y luego piden rebajas en el gasto de operación (traducir por recortes de personal, recortes de nóminas, eliminación de programas); una, y otra, y otra vez para aterrizar en la amenaza, el chantaje y, finalmente en la rendición de la universidad, cuyo aparato burocrático ha abandonado cualquier pretensión de autonomía universitaria.

El hambre de control propulsada por la subcultura predadora arrasa con cualquier futuro posible. Principalmente cuando existe una impunidad escandalosa, hasta en casos investigados y evidenciados como es lo de la participación en la “Estafa Maestra “ ( ver artículo de Eduardo Nava, “Universidad michoacana: marchas, opacidad y fraude a la nación” en http://grupocronicasrevista.org/2018/09/12/universidad-michoacana-marchas-opacidad-y-fraude-a-la-nacion/ o artículos de Animal político  o del Huffington Post , “¿Crisis? Universidad Michoacana, bajo lupa de la ASF, da pensión millonaria a exrector #LaEstafaMaestra” en la dirección web https://www.huffingtonpost.com.mx/2017/12/08/crisis-universidad-michoacana-bajo-lupa-de-la-asf-da-pension-millonaria-a-ex-rector-laestafamaestra_a_23301883/). Lo que nos lleva a colocar la doble cuestión: ¿Para quién crece la impunidad? ¿Para quién se diseña la austeridad?

Evidentemente, lo que nos espera es que el (los) coconspiradores en jefe no imputados seguirán estando protegidos frente a la ley por el consuetudinario entendimiento de que la administración siguiente protege los desmanes de la precedente. Y para aquellos a quienes les preocupa la supervivencia de la Máxima Casa de Estudios, o sea a nosotros los académicos, a los estudiantes a los trabajadores administrativos, a los michoacanos, esa es la cuestión más importante que está en juego en estos meses de transición a un nuevo rector (a) que coincide con una transición de sexenio y con un nuevo presupuesto. Pero si el grupo actual dominante se sostiene, porque en una “negociación” crepuscular intenta entregar la UMSNH a una tribu al interior de un partido habrá también otras consecuencias fundamentales para la comunidad nicolaita en particular y, para Michoacán en general: la agonía anunciada de una institución centenaria que es nodal para el desarrollo del Estado y que desaparecerá.

Lo único que me deja un poco de “optimismo” son dos ejes reales.  Ante todo, hay muchas razones para creer que un Congreso liberado de la amenaza inmediata de las elecciones, hará lo que por los pelos no pudo hacer el año pasado: revocar la regresión presupuestaria y, así eliminar el chantaje partidario bajo el cual se está manejando la rendición de la UMSNH por la actual rectoría sí, lo sé es una posibilidad remota, pero que sería eficiente).

Nota
* Uso como título de esa columna un título de Hemingway. No es un acaso. Es deliberado, dado que la novela de Hemingway se sitúa en la guerra civil española en que la victoria del totalitarismo fascisante fue el sonar de las campanas de las libertades fundamentales y, el anuncio, de tiempos obscuros

Dos, lo que nos devuelve a las opciones de fondo. En ellas está en juego, sin duda, el futuro de la Universidad, el Estado de derecho y el ejercicio efectivo del derecho fundamental a la educación, no a una pseudo educación “politizada”, sino a una educación de calidad. Los nicolaítas, los que trabajan y estudian en la UMSNH, los nicolaítas egresados que laboran en los diversos sectores de la sociedad, las familias michoacanas deberían ser conscientes de que la amenaza contra los programas con los que cuentan  en la UMSNH es mucho más amplia: si el ataque partidario conserva su momentum, la seguridad de un acceso equitativo a una educación pública de calidad  y los impactos positivos de esta sobre la calidad de vida ansiada de todos los michoacanos, correrán un gran peligro.

Es altura de colocar al lector ante una reflexión final : “¿Por quién doblan las campanas?” .Por la Máxima Casa de Estudios y todo lo positivo que ha representado y representa para el Estado y la Nación o , por la subcultura del porrismo, del charrismo y de la grilla? Porque la primera no puede sobrevivir si son los segundos que ganan la “batalla” en las calles y en la sucesión, secuestrando políticamente la Institución .