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Perversidad bajo la mesa: Los sirvientes del Virrey. La opinión de Benjamín Mendoza

Morelia, Michoacán.- Dicen que los vieron, que no les contaron, que ahí estaban y que hasta parecían disfrutarlo. Yo no les vi, pero tampoco me lo contaron, yo lo leí, y después de analizarlo, estoy casi seguro de que así fue, con el margen de error que puede tener una risa o un abrazo, pero nada más. Alfredo Castillo desayunando en el Holiday Inn de Morelia, ¿Se lo imaginan? Creo que sí, seguramente en muchas, muchísimas ocasiones desayunó en el restaurante del prominente hotel, pero… ¿Se lo imaginan desayunando con diputados de la legislatura local actual? Creo que también, hay legisladores priistas en el Congreso local, ahora, pongámonos “sospechosistas”, ¿Se lo imaginan desayunando con diputados locales del MORENA? ¡Ups! Creo que esa no la “veíamos venir”, o ¿tal vez sí? Pobre del MORENA en Michoacán, tan lejos de AMLO y tan cerca del PRD.

En medio de una crisis policial que el “Señor de los Helicópteros” prefiere ignorar, tras coadyuvar a la aprobación del paquete de impuestos y la elección del fiscal carnal, los diputados locales de la actual legislatura, nuevamente dan de qué hablar, aprobando la cuenta pública del 2017, tras varios dictámenes bajo la mesa, otra vez la bancada del MORENA hace poco más que el ridículo. Mientras en el Congreso de la Unión se debaten temas de altura e iniciativas transcendentes para la transformación de la realidad nacional, en Michoacán, los morenistas no llegan ni a sparring de la derecha y sus aliados; parecen más sus hinchas o sus cortesanos antes que sus enemigos, el ejército de la 4T en estas tierras carece de paladines. Con honrosas excepciones, como Laura Granados Beltrán o el mismo Alfredo Ramírez Bedolla, la bancada local del MORENA es de risa.



Los morenistas de ocasión vuelven a “sacar el cobre”, pero esta vez han ido un poquito más allá, después de tantos desfiguros, alegar ignorancia ya no funciona. Del pequeño Orihuela no podemos esperar mucho, es decir, nunca se puede esperar mucho de un priista, pero… ¿Portillo? La flamante diputada local por Morelia, perdonada, purificada, exorcizada del perredismo, la que acusa de campañas negras a los militantes envidiosos del MORENA ¿desayunando con Alfredo Castillo? Parece que el discurso de cercanía al

proyecto de Obrador y la 4T también se le está agotando, y es que a pesar de que tampoco esperamos ya nada de ella, sigue decepcionándonos.

Las cosas en el congreso local no han pintado nada bien para los ciudadanos, los contrapesos se simplifican y quienes deberían servir al pueblo, sirven a los mismos de siempre; ya no es avaricia, ya no es ego, ya no es ambición, no, es perversidad. El “sospechosismo” cobra relevancia, lo que parecía ser sólo supuestos maquiavélicos y señalamientos juiciosos que no daban lugar al arrepentimiento, hoy son hechos. El “Virrey” Castillo viene a recoger los frutos de las semillas sembradas en su feudo, en Michoacán, sus tentáculos siguen extendiéndose, quiere afianzar su control en el aparato gubernamental de seguridad a la par del ya poseído en el crimen organizado. El “Virrey” cuida lo suyo, necesita sirvientes, éstos llegan por su cuenta, se rinden a sus pies.

Todo lo ocurrido en el congreso tiene nombre, los errores y los fiascos de la izquierda, las funciones de circo de la extinta coalición “Juntos Haremos Historia”, desde la distribución de espacios hasta el fiscal carnal, todo. La ignorancia y la inocencia son gemelas, una es buena, la otra es mala, sin embargo, ambas terminan por llevarte al mismo lugar, el precipicio. La bancada del MORENA se encuentra herida de “gatopardismo”, el pragmatismo y el burocratismo, encarnados por quien presidiera el partido en el estado y hoy reparte espacios en la Secretaria de Bienestar, Roberto Pantoja Arzola, fueron las armas que le hirieron, el perredismo, su epitafio.

Los escenarios locales a nivel nacional son muy similares, el parte médico coincide en el diagnóstico, los chapulines siguen ahí, no importa cuánto se duerma, al despertar, como el dinosaurio, siguen ahí. La madre de todas las batallas se avecina, el MORENA y sus fundadores, el MORENA y sus militantes de cepa, están llamados a librarla, ante la ignorancia y la inocencia, ante la perversidad, la convicción y los ideales deben hacerse presentes, el cierre de filas debe ser la fortaleza que alimente la moral de los morenos que se debatirán entre el rescate del partido que junto a Obrador fundaron, así como el proyecto de la 4T y el oportunismo de arribistas obradoristas de ocasión qué, como Portillo, esperan como reptiles al acecho de la presa devorarse el único instituto político en el que la ciudadanía medianamente confía para seguir satisfaciendo necesidades personales. Si el MORENA se perrediza, la democracia muere.

Parte de ser distintos, de representar un cambio, también viene con las formas. El “Virrey” visita su feudo, viene en busca de vasallos, no importa el color de la prenda, sino su lealtad al dinero y al poder, lealtad que puede expirar en tres años cuando se lleven a cabo las elecciones para gobernador, lealtad que puede cambiar al mejor postor, lealtad ficticia propia de los chapulines, lealtad que a Castillo, por el momento, no le incomoda. Nada justifica su cercanía, nada justifica esas reuniones, el “Virrey” representa todo lo malo del antiguo régimen y quemarle incienso sólo pone de relieve el servilismo, la avaricia, el egoísmo, pero sobre todo, su perversidad, propia de los panistas, propia de los priistas, propia de los perredistas, propia de los que no construyeron el MORENA caminando con “Regeneración” bajo el hombro, propia de los conservadores.

Lo leí, y después de analizarlo, lo afirmo, el “Virrey” Castillo estuvo en Michoacán, compartió agenda con el moco Orihuela y la Portillo, gobierno del Estado, crisis de gobernabilidad, seguridad, congreso y hasta posible candidato a gobernador se incluía en ésta, al son de un café y pan tostado se fotografiaron, planearon y hasta se burlaron de todos nosotros. Cuando el cinismo les rebasa, la perversidad se esconde debajo de la mesa, cuando su ambición es más fuerte que su moral, el “Virrey” encuentra sus sirvientes, cuando la convicción y la unidad son más fuertes que eso, hay carnicería de chapulines. Lo personal es político, lo político no distingue género, talla, medida de cintura o de frente, filias o preferencias religiosas, o se es o no, con matices, no mentir, no robar no traicionar. Morenistas, “Winter is comming”

 

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