-
home Columnistas, Destacadas Pertenencia a medias- La Opinión de Karla Chacer

Pertenencia a medias- La Opinión de Karla Chacer



Mientras empiezo a escribir no dejo de pensar en la melodía del Huapango de Moncayo, una pieza que disfruto en cada oportunidad que tengo de escucharla. Es una pieza que me remite a los colores que se pueden encontrar en los mercados, los aromas y sabores de los platillos más deliciosos que puede tener nuestra gastronomía, los paisajes que he podido apreciar de este país que promete ser nuestro pero que no lo es, salvo en los momentos de fiesta.

Es en los momentos de fiesta que podemos sentir el verdadero sabor de las mandarinas y las cañas después de romper la piñata; cuando sonreímos al estar con nuestra familia y amigos al momento de juntarnos para el grito; cuando vemos los fuegos artificiales del encendido en Catedral, ¿o qué decir cuando todos ponen Cielito Lindo y entre todos cantamos?

Sin embargo, no solo nosotros nos percibimos así, también los extranjeros nos pueden decir que al escuchar México le es difícil no pensar en la belleza de sus paisajes, en sus canciones clave (Cielito lindo y El reloj, por poner ejemplos) o en lo exquisito de su comida.

Todo esto invadió mi mente cuando escuché una breve charla sobre “el sentido de pertenencia”, algo que no se mantiene estable pero que es de vital importancia, pues gracias a este sentido se puede llegar a conformar una colectividad como tal que permitirá a un grupo de individuos actuar en conjunto para un bien común. Un factor importante para que el sentido de pertenencia se practique es que los individuos sientan que el lugar en el que habitan les es suyo. Este pertenecer va más allá de lo material, conlleva el apropiarse de ese algo al grado de adquirir una identificación tal que si ese algo es dañado o se ve amenazado, quienes lo sienten como suyo también se sienten amenazados o afectados. Ante esto último me pregunté lo siguiente: ¿cómo se manifiesta el sentido de pertenencia entre los mexicanos?, ¿hay algo como tal dentro de la sociedad mexicana?

Entonces me di cuenta de que ese sentido de pertenencia está presente, pero de una manera muy intermitente. ¿Y por qué lo veo como intermitente, por no decir nulo? Porque son situaciones que cualquiera puede percibir, no se trata precisamente de algo que nos haga ser un verdadero conjunto, solo lo podemos ver presente en situaciones como las que mencioné en los primeros párrafos.

En la charla que escuché sobre el tema se planteaba que este sentido lleva al conjunto a buscar un bien común, como ya lo mencioné en el párrafo anterior. El problema es que en el caso de México solo se nos permite, o nos permitimos, ponerlo en práctica cuando se ve implicado un acto identitario, es decir, algo que es parte clave de nuestro país (póngase como ejemplo 15 de septiembre, 20 de noviembre, Himno Nacional, nuestra bandera). Debemos entender que el sentido de pertenencia no solo aplica en

los momentos de fiesta, también aplica cuando hay un acto de corrupción o impunidad, cuando hay miles de desaparecidos, cuando no hay seguridad en las calles o al momento de ejercer una profesión.

Nos han acostumbrado a solo sacar nuestro amor por México en los momentos de festejo que hemos olvidado que somos dueños de él en un horario de 24/7; que el compartir un hogar, como lo es México, nos hace parte de un todo que solo puede seguir en marcha si todas sus partes, es decir nosotros, le damos mantenimiento y lo protegemos de los malos tratos que se le pueden dar.

Debemos entender que si queremos un México estable tenemos que ir más allá del nacionalismo al que nos tienen acostumbrados, solo así podremos dejar de idealizar y empezaremos a ver qué podemos hacer para que nuestro país sea el México que queremos, no solo para nosotros, sino también para las futuras generaciones. Cuando empecemos a cubrir las necesidades de nuestro país, dejaremos de solo sentir que nos pertenece en los momentos de gritar “¡Viva México!”, pues ya lo estaremos llevando a la acción.