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Pocos números “poco que contar” – La opinión de Estanislao Soto Andrade

Por Estanislao Soto Andrade

En nuestra actualidad es indispensable utilizar los número, es muy habitual su utilización que incluso pareciera que siempre han existido, he imaginarnos un pasado sin ellos pareciera irreal.

Hoy parece simple saber que si tienes dos manzana y después consigues otra, tendrás tres manzanas, es decir “2+1=3”, llegar a esta gran conclusión por difícil que parezca creerlo realmente fue todo un reto en la antigüedad, en esa época donde el ser humano tubo conciencia de la necesidad de “CONTAR”, tal vez por saber cuánto le pertenecía, cuantas frutas eran de él, cuantos animales tenia, cuanto necesitaba para sobrevivir, así como infinidad de problemas que surgían por no saber distribuir de una manera más equitativa.

Es curioso imaginar que en los inicios, si alguien quería decir una cantidad de cualquier cosa, y si esta era más de 2, todo en automático se convertía en “muchos”, algo así como “en la pradera están muchos venados”, cuando en realidad solo están 3, al menos esta numerología podría sonar alentadora para cualquier agricultor, el solo hecho de saber que cosecho mucho lo lleva a una nueva siembra.

Con el pasar del tiempo se dio un gran salto cultural, la forma de contar cambio, se comenzó a contar con las manos, existían las primeras 10 denominaciones, bastante útiles, siempre y cuando no existieran más de diez cosas, todo parecía inigualable hasta que se dio el siguiente paso, también se podía contar con los dedos de los pies, eso era magnifico, ya se podía contar hasta el 20.

Pasando a la época romana, donde se comenzó a utilizar palotes para la contabilidad, lo cual daba largas filas, por ejemplo el diez “IIIIIIIIII”, sin duda en las lumbreras romanas tuvieron que utilizar demasiados pergaminos para llevar la contabilidad, esto ocurrió hasta que para simplificar se les ocurrió que tachar un palote con una raya inclinada equivaldría a diez “X”, esto sin duda vino a facilitar la contabilidad y la vida de los hombres que la hacían, después apareció el cinco, la mitad del diez “V”.

Claudi Alsina, escritor de “EL CLUB DE LA HIPOTENUSA”, escribió:

GULIBA GULIBA

Las primeras culturas que iniciaron el uso de los números acostumbraban a limitar su contabilidad a “uno, dos y muchos”. Luego se empezaron a formar números más atrevidos combinando los primeros. Estudios del siglo XIX de tribus en Australia revelaron este nivel aritmético. Por ejemplo en Kamilaroi decían 1= mal, 2= bulan, 3= guliba, 4= bulan bulan, 5= bulan guliba, 6= guliba guliba… En definitiva, si hay poco que contar con pocos numeritos basta.

HOMENAJE AL MILLÓN

No deja de ser sorprendente que, en Egipto, para representar un millón se dibujara un hombre arrodillado con los brazos abiertos hacia el cielo. Hoy seguimos igual.