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¿Nos alcanzará para celebrar en México el día Mundial de las habilidades juveniles? – La Opinión Lucía Castillo

La ONU, declaró el 15 de julio, como el “Día Mundial de las habilidades juveniles” en su Resolución del 11 de noviembre del 2014.  La idea del Organismo, era reconocer que “fomentando la adquisición de habilidades en los jóvenes aumentaría su capacidad de tomar decisiones de vida y de trabajo informadas y les daría la posibilidad de tener acceso a los mercados de trabajo en evolución”, de acuerdo a la Resolución A/C.3/69/L.13/Rev.1, de la Tercera Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Los antecedentes de esta fecha obedecen a los esfuerzos que ha hecho la ONU, en Asamblea General y que ha plasmado en diferentes Resoluciones, para favorecer a los jóvenes y otorgar mejores oportunidades, sobre todo aquellos que residen en países en Desarrollo. Desde 1995 hasta nuestros días, el Organismo ha puesto en el centro de la atención de los gobiernos a los jóvenes quienes hoy le significan al mundo más del 50% de la población, según la UNESCO.



Para la ONU un joven se encuentra entre los 15 y 24 años de edad, esta definición se dio en el Año Internacional de la Juventud, celebrado en 1985. En nuestro país de acuerdo con la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud, se considera joven a toda persona cuya edad comprende entre los 12 y los 29 años de edad. (Coneval, S.F.), 8 años de diferencia con el Organismo Internacional, situación que invita a una responsabilidad mucho más amplia por parte del Estado mexicano.

Desde las últimas dos décadas del Siglo pasado la ONU se ha preocupado y ha procurado acciones en beneficio de la juventud de los países integrantes de este organismo. Uno de los principales motores visionarios de esta celebración, es la oportunidad que brinda a los jóvenes en la adquisición y desarrollo de habilidades, que les permitirán “tener la capacidad de tomar decisiones con conocimiento de causa en relación con la vida y el trabajo.” Al menos en la ilusión del papel.

Es importante que reconozcamos las habilidades que el Estado y la sociedad tendrían que fomentar por y para los jóvenes como parte de la Resolución A/RES/65/312, tomada en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la “Juventud: Diálogo y Comprensión Mutua”. En la que destaca en el numeral uno los valores que se habrían de promover y procurar, para el mejor y mayor desarrollo de esta parte de la población vital para cualquier país.

La ONU pone sobre la mesa ideales como “la paz, la libertad, la justicia, la tolerancia, el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la solidaridad y la entrega a los objetivos del progreso y el desarrollo, así como educarlos al respecto”. En un sentido amplio de igualdad y justicia para todos los jóvenes del mundo.

A lo largo de 28 puntos y 17 incisos, la Asamblea General, plantea una serie de recomendaciones en las que contiene: la realización de políticas públicas dirigidas a este sector en los países incluidos en la Asamblea y que deberán poner especial atención en el diseño, aplicación y evaluación de las mismas. Se exaltan también temas relacionados con la seguridad y protección de niños y jóvenes; el fomento a la igualdad y equidad, la reducción de la pobreza, el compromiso del desarrollo sostenido y el crecimiento económico, como parte de la estabilidad que se debe ofrecer a los jóvenes. Refiere también la responsabilidad y contribución del sector privado; así como, la atención a temas primordiales como la educación, el acceso a la salud, la capacitación continua, oportunidades para mejorar su calidad de vida, sin menospreciar el acceso a la cultura, a la ciencia y la tecnología; así como, a becas que le garanticen un mejor futuro.

La gran pregunta es, ¿tendremos en México algo que celebrar? El Estado Mexicano en los últimos meses ha cambiado muchas de las políticas públicas que llevaron en su construcción años de planeación, esfuerzo, inversión y trabajo.

Tiene hoy este Estado un gran reto con respecto a esta celebración, desde mi punto de vista; cuando algunas de estas políticas públicas creadas para el desarrollo de habilidades y adquisición de conocimientos de los jóvenes se han visto mermadas con la reducción de becas, con el recorte de presupuesto a la cultura y a la tecnología, con el cierre de instituciones que fortalecían las iniciativas de jóvenes emprendedores; me parece que no es el camino que se ha trazado en beneficio de este sector desde la Organización de Naciones Unidas.

Seguimos siendo un país en desarrollo, con la promesa eterna de que en algún momento alcanzaremos las glorias del despegue económico, que nos llevará a salir de ese mote perdurable; y en el diario acontecer los titulares de los medios masivos no nos auguran mejor futuro.

Para hacerse de un juicio, hará falta dejar pasar un tiempo, que éste es siempre es el mejor aliado en los temas de resultados de las políticas públicas que se aplican, renuevan o se anulan.

Los jóvenes no lo tienen sencillo en el tema de contar con todas las herramientas y habilidades para tomar las mejores decisiones sobre calidad de vida y elección de los mejores empleos, sobre todo me refiero a aquellos que carecen de valores y principios universales, a aquellos que no tienen acceso a estudiar más allá de la educación básica, a los que no tienen oportunidad de estudiar una segunda o tercera lengua, a los que se ven sujetos a no salir y conocer más allá de su primer entorno, a los que están alejados de la tecnología sus aportaciones y facilidades para diferentes sectores como el agrícola, ganadero, comercial, etc.

En fin, la celebración creo en este año se las quedaremos a deber a todos esos jóvenes con hambre de triunfo, de saber y de conocimiento. Por cierto, habrá algunos jóvenes que no alcancen ninguna habilidad este año, pero si alcanzaron beca si no pregúntenle a algún “nini”.

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