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Nada que festejar este 15 de septiembre en Michoacán

Por Jairo Cerriteño

Tal vez algunos se sientan ofendidos por este breve artículo, pero como michoacano me duele en el alma que después de seis años de aquella fatídica noche donde miles de michoacanos y turistas que se dieron cita en la plaza Melchor Ocampo del centro histórico; todavía exista el temor de olor a pólvora.

Por más medidas de seguridad  que tomen las autoridades para aquellos que ingresarán  al primer cuadro, cierta angustia viven por dentro los michoacanos que fueron testigos, donde el júbilo de sentirse libres y orgullosos de pertenecer a una nación independiente  fuera robada en tan solo un instante por crueles asesinos que todavía no entiendo si lograron su cometido de horrorizar  a una sociedad que es la menos culpable.

Esta sociedad es la que lucha día a día sobrevivir en Morelia, una capital violenta que por más que se esfuercen los encargados de nuestra protección diseñando nuevos nombres, uniformes y nombramientos, ellos no tocan la realidad; no son capaces de ver a los ciudadanos a los ojos, en cambio viven, comen y se divierten con las grandes esferas del poder. Mientras tanto los que son olvidados, son los que sueñan con un país mejor, son los verdaderos patriotas que a pesar que México no les da nada a cambio, ellos creen en su nación porque ellos sienten el dolor de los mexicanos que dieron su vida por la patria, siempre los de abajo.

El soberano mientras tanto vive como aquellos burgueses extranjeros que fueron odiados por la gran desigualdad, esclavitud y diferencia de razas, mismas marcas que aún corren por nuestras venas. Michoacán en pleno siglo XXI vive de nuevo aquel robo de riquezas en manos de un Virrey que ha sido impuesto por el imperialismo, ahora llamado gobierno de la república.

No me equivoco cuando digo que ha Michoacán llegaron de nuevo los conquistadores ahora de una forma más sangrienta, pisotean la soberanía del Estado, escupen la cara de los michoacanos llamando a los locales bandidos, criminales, corruptos y templarios, son estos nuevos gobernantes que pasean en grandes caravanas deteniendo el flujo vehicular a su antojo.

Ahora no basta con tener un Estado endeudado por gobernantes sin escrúpulos, también debemos rendirle reverencia a los criminales que ahora portan con orgullo el permiso para someter al ciudadano a su antojo, son los que por medio del poder las armas, secuestran, roban y siembran calamidades a todo aquel ciudadano que se interponga o simplemente con el propósito de extorsionar.

Ahora solo podemos manifestar nuestra molestia en nuestro monólogo, porque después de todo somos un pueblo pasivo, callado y desenfado, podemos ver ríos de sangre correr por nuestros pies, sin embargo hasta cuando no sea nuestra sangre actuaremos. Creo que nosotros los Michoacanos no somos un pueblo dejado, tampoco creo que sea necesario ver sufrir más a nuestro pueblo. Lo que no creo es que nos unamos este 15 de septiembre a festejar nuestra libertad cuando somos esclavos del crimen, la pobreza, y la apatía.

P.D. El grito es del pueblo, espero no ver al Virrey en el balcón.