México. – Desde diciembre pasado, el movimiento ciudadano Apaguemos la Narcocultura busca desmitificar entre jóvenes la supuesta “vida fácil” ligada al narcotráfico y al crimen organizado, a través de la educación y la prevención. La iniciativa es encabezada por Adolfo “Fito” Torres, Director de OOAPAS Morelia ,quien advirtió que el combate a este fenómeno debe comenzar en el hogar, fomentando el pensamiento crítico desde edades tempranas.
Torres explicó a La Prensa que el proyecto surgió como respuesta a la normalización y glorificación del crimen en redes sociales, plataformas de streaming y servicios de música. Señaló que alrededor del 60% de los jóvenes en México consume entre cuatro y seis horas diarias de contenido digital que presenta la narcocultura como algo aspiracional, muchas veces sin supervisión adulta, y que el 80% de los padres desconoce lo que sus hijos ven en línea.
De acuerdo con datos recopilados por el movimiento, el 98% de los jóvenes tiene acceso constante a contenidos que exaltan al narcotráfico; el 68% los consume de manera habitual y el 27% estaría dispuesto a colaborar con el crimen organizado si ello garantiza ingresos económicos. Para Torres, estas cifras evidencian que la violencia no solo se reproduce en las calles, sino también en narrativas digitales que influyen en las aspiraciones juveniles.
Como alternativa a la censura o a enfoques punitivos, Apaguemos la Narcocultura plantea una estrategia basada en la concientización y la educación, a través de tres acciones principales: un libro gratuito disponible en su sitio web, pláticas y conferencias en escuelas y foros juveniles, y una plataforma de contenidos positivos orientados a fortalecer la cultura de paz. La iniciativa ya ha comenzado a expandirse fuera de México, con actividades programadas en Chile para abril próximo.
Torres subrayó que el objetivo es mostrar la realidad detrás del crimen organizado, al señalar que la vida promedio de un joven que ingresa a estas filas no supera los cinco años y que cerca del 90% termina muerto o en prisión. Aunque reconoció que se trata de un reto complejo, afirmó que cada joven que decide no incorporarse al crimen representa un avance significativo.
Finalmente, hizo un llamado a autoridades, medios de comunicación, plataformas digitales y líderes de opinión para sumarse al esfuerzo mediante políticas públicas y acciones coordinadas, al considerar que la lucha contra la narcocultura es un desafío social que se define, en gran medida, en el terreno cultural y educativo.






