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home Columnistas, Destacadas López Obrador sigue extendiendo su dominio; el PAN pierde dos bastiones y el PRI sigue en decadencia.- La Opinión de Javier Lozano

López Obrador sigue extendiendo su dominio; el PAN pierde dos bastiones y el PRI sigue en decadencia.- La Opinión de Javier Lozano

 

 



El fenómeno de López Obrador a seis meses de su gestión, sigue manteniendo la extensión de su dominio; en esta ocasión, se vio reflejado sobre todo en el Estado de Puebla Y Baja California. Este último, quizá el más doloroso tras un largo periodo de hegemonía que había mantenido por 30 años en el poder el partido acción nacional, lo que había configurado una cofradía de grupos que en la retórica y en los hechos: construyeron una era que escenificaba la incapacidad por cimentar un creciente programa de gobierno integral.

MORENA, pero sobre todo la figura del presidente: siguen ganando terreno, y se perfilan a convertirse en una maquinaria que se extienda por todo el país, tras fraguar una fuerza política que parece arrasar con la mayoría de los Estados donde hubo y abra elecciones intermedias del 2021. La lectura de estos acontecimientos, sigue traduciendo aspectos muy importantes, que sin duda: colocan al liderazgo y dominio que ha tenido López Obrador; este crecimiento se ha dado a pasos agigantados, lo que ha representado un movimiento social de izquierda que ha rompido con el paradigma político del tradicional conservadurismo que habían mantenido PAN y PRI. La evolución que ha tenido este partido de izquierda, llama mucho la atención, pero ha sido sin duda, la composición de una lucha que ha predominado por años, y donde López Obrador: el incansable político, ha sabido capitalizar una enorme estructura social, bajo un mosaico amplio de desconfianza que envuelve el retrato del presidencialismo invencible que representaba el PRI y su maquinaria poderosa, que se fue diluyendo sistemáticamente.

Los resultados electorales de ayer, siguen siendo consecuencia del efecto y arrastre que ha constituido AMLO, pero también, sigue prevaleciendo el desdén y el hartazgo que han provocado los partidos que han estado al frente del poder en los Estados, donde MORENA tendrá el reto de modificar la conducta y la gobernabilidad que los votantes le dieron. La urgencia de un nuevo cambio, se vio plasmado en las urnas este pasado 2 de Junio; las encuestas nacionales ya venían esbozando el triunfo arrollador que tendrían principalmente en las entidades de Puebla Y Baja California.

MORENA arrebato dos bastiones importantes al partido acción nacional; una derrota muy dolorosa sobre todo para el Michoacano Marko Cortés quien es el dirigente nacional del PAN. En Aguascalientes, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas ganaron alcaldías y congresos en su mayoría, sin embargo, perder dos Estados, constituyen dos estructuras muy importantes para la dirigencia nacional del PAN, que parece no tener un liderazgo importante visible. El Timón que tomo Marko Cortés, ha dejado hasta ahora: una apagada gestión, principalmente para los cuadros y estructuras del partido. Este, no ha sido capaz ni de recomponer la división interna del partido; Cortés se ha desgastado más en descalificar y aprovechar los errores de López Obrador, que en proponer una dirección que pueda llevar al partido a posicionarse como una verdadera oposición que haga contrapeso el gobierno de AMLO. Es cierto, son segunda fuerza en el país, gracias a que en la actualidad el PRI, si el PRI, aquel omnipotente partido, se ha desinflado desde la pasada elección.

La mala apuesta que ha tenido el PAN, ha sido cargar todos sus baterías en: la desacreditación y descalificación al gobierno de López Obrador; inclusive, esto ha resultado paradójico para que el partido sea una oposición bastante fuerte con miras a las elecciones intermedias del 2021, donde seguramente seguirán perdiendo terreno. Para la dirigencia nacional, quien dio un posicionamiento el día de ayer, son números positivos, pero en el estricto panorama político, se traduce como una derrota contundente, por lo que representaban estas entidades para acción nacional.

Sin duda el perfil de Marko Cortés, no ha logrado tomar forma. El futuro del presidente nacional del partido acción nacional, me parece estar en juego; los cuadros panistas no han visto una influencia importante del Michoacano, que inclusive fue señalado por la revista proceso, por recibir un sueldo mensual de 171 mil; estos pagos, incluyen también ha su principal estructura nacional de la dirigencia. Esto ha sido una realidad innegable, que a los mexicanos a lastimado mucho; que los altos funcionarios o servidores públicos, aprovechen sus funciones para ostentar pagos exorbitantes por sus servicios. Por su puesto que esto también influye en las elecciones; la sociedad en general muestra un rechazo y una animadversión por los abusos a los salarios que provienen del dinero de los mexicanos. Gran parte del segmento de la población, ha desaprobado la cultura del nepotismo y la demagogia de las figuras políticas de nuestro sistema; esto ha traído un desgaste que ha sido capitalizado por la sociedad quien mira y voltea a buscar nuevas alternativas de gobernabilidad. Ahora MORENA es el partido que ha captado los diversos factores de corrupción, y abuso de las autoridades, lo que le ha permitido su mayor fortaleza de su militancia; pero esta apoteosis tiene años como movimiento social que se ha ido consolidando, ante los privilegios de la clase gobernante, cuya herencia tuvo sus mejores momentos en los gobiernos del PRI.

Naturalmente la decadencia política que ha tenido el PRI, tiene su raíz fundamentada en estos matices; la exposición de privilegios, corrupción, lujos y frivolidades: fueron debilitando al partido revolucionario institucional, quien parece haber perdido la brújula electoral, y millones de simpatizantes que eran movidos por las prácticas del partido; paradójicamente estos mismos fantasmas los viven en las renovaciones de sus dirigencias nacionales, quienes inflan padrones, acarrean y compran voluntades; así no, es inaceptable que al interior del partido, justamente cuando está en juego la sobrevivencia del partido, existan estás prácticas. Eso fue la piedra angular del desplome del partido; el parteaguas para que el PRI: aquella aplanadora casi invencible callera a ese profundo vacío partidista; esta crisis es mayúscula, el rescate y la recuperación parecen una tarea sumamente compleja.

Sigue ganando MORENA, pero en especial la ola de López Obrador, y su aprobación que ha tenido en este primer semestre.

EL PAN siguen en el radar político, pero perdiendo terreno con Estados muy importantes. Marko Cortés va perdiendo credibilidad, y se le avecina una negativa evaluación tras esta derrota, tal vez el cobijo de su estructura se fracture por los malos resultados.

Y el PRI, un partido que ha perdido una base importante de simpatizantes, tiene el camino más empedrado; es difícil que puedan recuperarse, por que arrastran una loza muy pesada, sobre todo en la administración de EPN, donde salieron a flote, los actos de corrupción a gran escala. Sin embargo, también han edificado un divisionismo interno por el control nacional del partido. El panorama para el PRI parece más incierto; en las pasadas elecciones muchos especialistas coincidían que al PRI no había que subestimarlo; que el revolucionario institucional sabía ganar elecciones porque tenía experiencia para operarlas; en los hechos, ha sido un desastre y una desorganización del partido, tras la salida del debilitado gobierno de EPN. Endeudado, y con un abanico enorme de actos de corrupción de exgobernadores: el PRI se perfila a uno de sus peores momentos de la historia.

No es un estupor, es una realidad innegable.

Nos vemos pronto.

Saludos desde Morelia.

 

 

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