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Lo que se sabe sobre el nuevo acuerdo comercial entre México y Estados Unidos

Ciudad de México.- El lunes 27 de agosto México alcanzó finalmente un “acuerdo comercial en principio” con Estados Unidos. La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) había comenzado en agosto del año pasado, sin embargo, los avances que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto había conseguido eran mínimos: hasta la séptima ronda de negociaciones, únicamente se habían concluido seis de un total de 30 capítulos.

Las negociaciones estuvieron estancadas meses antes de la elección presidencial del 1 de julio. Los temas de mayor controversia (reglas de origen, cláusula de extinción, estacionalidad en el sector agrícola, paneles de solución de controversias, entre otros) impedían lograr un acuerdo definitivo con la administración de Donald Trump. Los gobiernos de México y Canadá no aceptaron las condiciones que el magnate de Nueva York pretendía imponer en la modernización del acuerdo comercial.

El triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) jugó un papel clave para destrabar las negociaciones. Dos días después de su victoria en las elecciones, López Obrador sostuvo una reunión en Palacio Nacional con el presidente Enrique Peña Nieto. Fruto de este encuentro, se tomó la decisión de incluir a Jesús Seade Kuri (designado por López Obrador) en el equipo de negociación del presidente Peña Nieto en calidad de “observador”.

El impasse se rompió. A menos de dos meses de que AMLO triunfó en la contienda electoral, los equipos de México y Estados Unidos lograron finalmente un acuerdo base. Hay que destacar que este acuerdo comercial no incluye por el momento a Canadá, lo avalado el lunes pasado incluye solamente a México y Estados Unidos. El equipo de negociación del presidente Justin Trudeau fue dejado a un lado.

Ahora, ya con el “acuerdo comercial en principio” logrado, se espera que el gobierno de Canadá se incorpore durante los próximos días. Luego del éxito en la negociación, el presidente Trump llamó por teléfono a su homólogo mexicano ante medios de comunicación para expresarle su entusiasmo por el acuerdo alcanzado. Durante la llamada realizada desde la Oficina Oval, y sentado frente a Seade Kuri (acompañado del canciller de México, Luis Videgaray, y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo), Trump expresó su beneplácito con el acuerdo comercial y solicitó al ejecutivo mexicano que le enviara sus saludos a AMLO. “Por favor, mándale mis saludos al presidente electo”, dijo.

Aunque el documento completo sobre el acuerdo comercial logrado con Estados Unidos todavía no se ha dado a conocer, el equipo de negociación mexicano ha hecho declaraciones a los medios de

comunicación en las que ha ofrecido algunos detalles del “acuerdo comercial en principio”. Monitor Expresso ofrece enseguida una síntesis sobre cuatro de los aspectos clave de la negociación.

Nueva arquitectura en el tema energético

Uno de los temas que refleja la activa participación de Seade Kuri en la negociación del acuerdo comercial con Estados Unidos es el capítulo sobre energía. En entrevista, Seade Kuri refirió que al presidente electo le “incomodaba” avalar la reforma energética (propuesta por Enrique Peña Nieto y aprobada en 2013 por el Congreso) a través de un nuevo acuerdo comercial con Washington.

Hasta antes de la participación de Seade Kuri en las negociaciones, el capítulo sobre energía mencionaba la reforma energética aprobada en México de forma abierta. Seade Kuri aclaró que, si bien López Obrador había declarado en varias ocasiones que por el momento no tenía intenciones de modificar la Constitución, tampoco estaba dispuesto avalar políticamente la reforma energética.

Por ello, comentó Seade a medios de comunicación, se volvió a realizar no solamente una nueva redacción, sino que se rediseñó por completo la arquitectura del capítulo sobre recursos energéticos. Así, y sin hacer una sola mención de la reforma energética aprobada en 2013, se volvió a redactar el capítulo sobre energía en el que se enfatizó la soberanía que tiene el Estado mexicano sobre sus recursos naturales y la política energética.

Reglas de origen y aumento de salarios

Trump consiguió sacar adelante su propuesta sobre “reglas de origen”. Tan pronto los Congresos nacionales ratifiquen el acuerdo comercial, se exigirá que el contenido regional de la producción automotriz sea de 75 por ciento. Los cambios son estrictos a grado tal, que solamente un 70% de las exportaciones mexicanas la cumplirán. El 30% restante deberá pagar un arancel de 2.5 por ciento.

Seade Kuri, experto en temas de comercio internacional y quien ha trabajado para el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC), advirtió que esta modificación a las “reglas de origen” terminará apuntalando la integración de México con la economía de Estados Unidos. Por lo tanto, dijo, es necesario que el nuevo gobierno implemente otros mecanismos a fin de diversificar el comercio exterior.

A propósito del sector automotriz se aprobó también el establecimiento de zonas de “altos salarios” en territorio mexicano. Esto con el objetivo de cerrar las brechas entre las remuneraciones de ambos países en el sector. Entre un 40 y 45% de los autos armados en Norteamérica deberán fabricarse en regiones donde los trabajadores ganen 16 dólares por hora. Hay que destacar que, desde antes de que

se convirtiera en presidente electo, AMLO había expresado que compartía la visión de Donald Trump de elevar los salarios en territorio mexicano.

La estacionalidad en el sector agrícola queda fuera

La cláusula de estacionalidad sobre el sector agrícola fue retirada del acuerdo comercial con Estados Unidos. Trump había propuesto reducir las importaciones de productos agrícolas de origen mexicanos en determinados períodos de tiempo, según conviniera a los intereses de Estados Unidos. El equipo de negociación mexicano consiguió eliminar esta exigencia, con lo cual, las exportaciones mexicanas no enfrentarán restricciones para ingresar al mercado estadounidense.

En caso de no haber logrado eliminar esta cláusula del acuerdo, las exportaciones de frutas y hortalizas habrían sido severamente afectadas. En marzo de este año, el presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Bosco de la Vega, expresó que los empresarios mexicanos involucrados en el sector se oponían de forma tajante a las exigencias de Estados Unidos. “No vamos a ceder ni un centímetro; no aceptamos (la estacionalidad) ni de fondo ni de forma”, sentenció.

Una “cláusula ocaso” de duración intermedia

Originalmente, Trump había propuesto establecer una “cláusula ocaso” en el acuerdo de libre comercio con México y Canadá. El mandatario estadounidense quería que, cada cinco años, el TLCAN fuera sometido a una revisión. En caso de llegar a un acuerdo, el TLCAN podría ampliar su vigencia, pero en caso contrario, se daría por terminado. Esta demanda fue rechazada tanto por México como por Canadá.

El equipo de negociación del gobierno de Peña Nieto consideró que incluir la denominada “cláusula ocaso” impediría brindar garantías a la inversión, con lo cual, un acuerdo comercial bajo estas condiciones no era viable para México.

La incorporación de Seade Kuri permitió destrabar las negociaciones sobre el tema, según reconoció el propio secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. Seade puso sobre la mesa una alternativa con la que el presidente Donald Trump estuvo de acuerdo: una vigencia de 16 años para el tratado comercial y revisiones con consecuencias cada seis años. En caso de que haya un nuevo acuerdo tras una primera revisión, el tratado de libre comercio podrá incrementar su vigencia, y así sucesivamente.