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Las perdidas económicas del 9M #UnDiaSinMujeres – Opinión de Miguel Angel Ayala Barajas

De: Miguel Angel Ayala Barajas

El 9 de marzo del 2020 (9M) ha marcado un hito en la historia reciente de nuestro país. Se debe reconocer la lucha que han emprendido, no de hoy, las mujeres en la búsqueda de su seguridad y tranquilidad, el alto a la violencia hacia ellas por mínima que pudiera parecer; su lucha se profundiza por el respeto, participación e igualdad en los ámbitos profesional, sexual, escolar, familiar, social, económico y político, solo por mencionar algunos, ya que cada mujer en cada contexto, seguramente tiene una lucha individual, que se suma a las exigencias colectivas.

El 9 de marzo del 2020 (9M) #UnDiaSinMujeres, como se ha mencionado, en donde ninguna mujer realizará actividades de ningún tipo, en la búsqueda de generar conciencia sobre el país al que nos enfrentaríamos en la ausencia de mujeres, tiene evidentemente efectos económicos que vale la pena discutir, ya que la ausencia de trabajadoras y consumidoras, disminuirá en alguna medida la actividad económica.

Ni todas las empresas se suman, ni todas las actividades se remuneran

Inicialmente, se debe reconocer que existen complicaciones técnicas para hacer una estimación puntual del valor en pesos de la pérdida económica que genera el 9M, lo que técnicamente se realiza en el presente, es el cálculo del valor en pesos de la riqueza que se dejaría de producir si el total mujeres que se encuentran económicamente activas, se ausentan de sus actividades laborales y dejan de consumir productos y servicios por este día.

Si bien es cierto que ha existido diversos anuncios de los Gobiernos, los centros educativos y algunas grandes empresas en torno a otorgar las facilidades para que las mujeres que así lo deseen se sumen al citado movimiento, también es cierto, que las grandes empresas representan cuando más el 5% del total de las empresas de nuestro país y que los Gobiernos y Centros Educativos, no concentran el total de las mujeres que laboran y estudian, lo que indica que la ausencia de las mujeres a sus actividades económicas es una situación totalmente volátil.

Así también, es por todos conocidos que existen muchas labores que se realizan en casa, que si bien ya existe cada vez mayor participación masculina en las mismas, también es de reconocer que en muchos hogares mexicanos, son las mujeres a las que se les “asigna por responsabilidad histórica”, tales actividades son parte del trabajo no remunerado, mismo que al que se le puede asignar un valor monetario pero que, al no pagarse, no puede considerarse como una pérdida económica al no verse involucrado dinero que derive en la compra-venta de bienes y servicios.

Las pérdidas económicas nacionales y estatales

Las estimaciones realizadas, de la pérdida nacional y estatal del 9M, tomando como base el valor del Producto Interno Bruto (PIB) y la población laboral femenina, nos indican que el día de hoy las perdidas nacionales pueden alcanzar los 19.8 mil millones de pesos; es decir, la ausencia femenina en sus puestos de trabajo y como consumidoras, puede alcanzar tal valor, el mismo puede disminuir en base a la participación en mayor o menor medida. Cabe mencionar que, un estudio de CitiBanamex, señala que el monto se puede duplicar si se agrega el valor del trabajo no remunerado.

Por su parte, a nivel estatal el impacto es mayor o menor según sea el caso, de las Entidades con mayor impacto destaca CDMX ($4,000 millones), Estado de México ($1,700 millones), Nuevo León ($1,400 millones); mientras que las Entidades con menor, Tlaxcala ($112 millones), Baja California Sur ($197 millones) y Colima ($130 millones). Cabe destacar que la perdida estimada para Michoacán por el 9M es de $450 millones.

Finalmente, independientemente de los casi $20 mil millones que pueden generarse de perdida por 9M, la sociedad debemos hacer una amplia reflexión e insistir en la construcción de una agenda pública que permita, que la lucha emprendida por las mujeres en nuestro país derive en acciones públicas y privadas que propicien el bienestar anhelado.

*El autor es Economista, Maestro en Administración y actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Administrativas. Además, ha publicado artículos científicos y ha sido ponente en eventos internacionales en temas relacionados con las finanzas públicas y economía aplicada.

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