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Las niñas ricas siempre han abortado – La Opinión de Benjamín Mendoza

Queremos proteger a las más pobres, sentenció el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Arturo Zaldívar tras dar a conocer el aval de la Corte a la Norma Oficial Mexicana (NOM) 046-SSA2-2005, el cual ordena a todos los hospitales públicos interrumpir los embarazos producto de una violación sin que medie una denuncia, es decir, que ordena a todas las instituciones de salud públicas, con capacidad, interrumpir el embarazo de las mujeres solicitantes de éste servicio hasta antes de las 12 semanas de gestación, utilizando como una única prueba la palabra de éstas. Tras años de lucha y de álgidas discusiones en las cámaras locales y federales, las mujeres se apuntan una estrella más en el largo andar por conquistar sus derechos.

A lo largo y ancho del país, las reacciones de la oposición y el conservadurismo no se han hecho esperar, y es que, aunque pareciera que es una discusión ganada y una decisión aprobada en las urnas el 1 de julio del año pasado, o sea ipso facto, el temor al cambio y al progresismo en el campo de los derechos humanos, propiamente, en el campo de los derechos humanos de las mujeres, parece ser más fuerte que nunca. En América Latina, las reivindicaciones económicas de las izquierdas políticas siempre han tenido eco, el discurso antiimperialista que asume al latinoamericano como un hombre libre capaz de producir riqueza y de disponer de ella, liberándose del yugo imperialista de los Estados Unidos y las potencias colonialistas europeas siempre ha resonado fuerte en nuestros pueblos, la organización colectiva y comunal, la distribución de la riqueza y ejercicio democrático de soberanía son postulados de la izquierda política que los distintos movimientos tanto armados como electorales han suscrito en el subcontinente de forma histórica, sin embargo, los cambios superestrucutuales que la transformación de la base material trae consigo, han sido los lastres de la historia política de la izquierda en nuestros pueblos.

En muchas ocasiones se ha debatido al respecto, desde la caza de homosexuales en los primeros años del castrismo en Cuba hasta los “Usos y Costumbres” empleados en múltiples comunidades originarias donde a la mujer se le ve como un objeto, un accesorio adjunto al hombre, limitándole sus derechos de participación política, social y hasta recreativa. Afortunadamente, los proyectos de izquierda que atinadamente buscan la transformación de la base material en términos económicos planteando una redistribución de la riqueza a mediano o largo plazo, reorganizando las cadenas productivas y re estructurando las relaciones sociales de producción, han caído en cuenta que de a poco, las dinámicas sociales del espectro ideológico y cultural transitan solas hacia las verdades históricas y científicas, por eso es que podemos ver una Cuba renovada en los años 70´s que no sólo se disculpa con la comunidad gay, si no que aprueba el matrimonio igualitario, a diferencia de las comunidades indígenas como Cherán, en territorio mexicano, que al no plantearse una transformación de modelo económico, sigue reproduciendo viejos vicios de estructuras de poder pre capitalistas y pro capitalistas donde las mujeres o los jóvenes, por citar un ejemplo, no tienen cabida.

En México, tras el triunfo avasallante del MORENA encabezado por Andrés Manuel López Obrador el 1 de julio del año pasado, éstos viejos debates se han puesto sobre la mesa nuevamente, el país nunca antes había tenido un gobierno declarado abiertamente de izquierda, el país nunca había tenido un gobierno que se planteara transformar la economía en su base material, situación que pone de relieve en la agenda de la opinión pública ésta clase de temas en relación con las acciones de los tres poderes. Hasta la creación del MORENA, la tradición ideológica de la izquierda en México siempre se mantuvo en los submundos del sindicalismo y la militancia no electoral, en el campesinado radical y en las organizaciones estudiantiles de corte comunista, es así como con el abandono del trabajo de base del PRD en los 90´s, grandes sectores populares fuera de éstos submundos, organizados o no, fueron marginados de espacios formativos, marginación que hace a momentos perdidiza la brújula de un movimiento amplísimo y que revive hoy día, un debate que ya se decidió en las urnas.

Si bien es cierto que al igual que la derecha, la izquierda se ha reinventado y se ha transformado con el paso de los años, es esencial volver a las bases para poder ostentar una lectura de la realidad clara y concisa que pueda sustentar las transformaciones en el continente y, en concreto, la 4T en nuestro país. Regresar a las recetas clásicas y adecuarlas a nuestro entorno es la clave para avanzar y dar un paso más sólido hacia la meta, entender de donde es que venimos es lo que garantizará el caminar certero en el presente y podrá proyectar un futuro para las grandes mayorías, que hoy confundidas ante las decisiones y declaraciones de un gobierno de coalición profundamente amplia, revive debates infértiles por no tener claro donde está parado y hacia dónde va, que hoy hace gala de ese conservadurismo arraigado con raíces familiares y comunales propias de extractos, ya no populares, si no subdesarrollados.

Hoy es el momento en que la batalla formativa e ideológica debe darse ante el pueblo que se muestra ajeno a los postulados progresistas de las izquierdas, incluso más moderadas. Resabios conservadores como el machismo y el fundamentalismo religioso deberán poco a poco ir desplazándose al olvido, en aras de las 4T y el avance como sociedad, México deberá comprender que el tránsito hacia la izquierda en términos económicos trae consigo cambios superestructurales que en el espectro cultural e ideológico se irán manifestando, el índice de escolaridad en términos de aprobación para la despenalización del aborto, por ejemplo, es un dato duro que lo demuestra, a más educación mayor es la apertura de la aprobación sobre el tema.

La izquierda en México debe afianzarse, debe ser o no será, y eso significa que si bien, los modelos deben adecuarse a realidades concretas, también deben ir caminando hacia el horizonte de una libertad que genere la equidad en los seres humanos y una planificación sustentable del medio ambiente que nos rodea. Como lo dijo el ministro Presidente de la SCJN, las ricas siempre han abortado, sea legal o no, las pobres se mueren intentándolo. El aborto existe, nos guste o no nos guste, elevar la discusión a términos científicos, morales, filosóficos e incluso legaloides es una pérdida de tiempo, es un tema de salud pública, y con esta modificación a la norma, se busca salvar vidas, las vidas de las mujeres pobres, de las mujeres del pueblo.

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