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Por las buenas tardes de café- La Opinión de Karla Chacer



Una vez escuché decir a una amiga que los cuentos que refieren a encuentros amorosos en los cafés están muy vistos, cosa en la que concuerdo. Sin embargo, a raíz de eso no dejo de preguntarme, ¿qué tan extraño se ha vuelto que eso pase en la vida real?

Y es que el uso de la tecnología se ha vuelto algo tan imprescindible para el ser humano que se ha convertido en todo un descubrimiento de un nuevo mundo si, al momento de ir a un café, se percata de que en una de las mesas ninguno de sus ocupantes pone el celular sobre la mesa. Nos la pasamos pegados a las pantallas que probablemente el amor de nuestra vida bien pudo pasar por un lado o, peor aún, estar sentado en la mesa vecina pero no nos percatamos de ello por estar atentos a que el globito de Facebook marcara una notificación.

No conformes con ello, dejamos al amigo que hemos invitado a platicar con la promesa de ponerse al corriente a cambio de solo subir una foto que funge como testimonio del encuentro; el contacto visual se pierde y nuestras pupilas se centran en el brillo de la pantalla que nos conecta a unos amigos que, en vez de parecer cercanos, resultan lejanos.

¿Dónde quedaron las charlas sin fin en los cafés? Donde no sólo se disfrutaba del sabor de la bebida, sino también del desarrollo que iban teniendo los temas de conversación y las risas o recuerdos que desencadenaban.

Si usted tiene amigos con los que se olvida de la existencia del celular y que ellos también lo botan en el bolsillo del pantalón o en el fondo del bolso, debo decirle que tiene unos amigos que hoy en día valen oro. No los deje ir, pues puedo asegurarle que con ellos pasará las mejores tardes de café que pueda imaginarse.

En cambio, para aquellos que no pueden dejar el celular y que tienen amigos del mismo tipo, les sugiero que respiren profundo, inviten a un amigo al café de su preferencia y, una vez ahí, pongan el celular en silencio. Cuando hayan hecho todo eso, los felicito, se encuentran a mitad de camino. Ahora viene lo más importante, hagan contacto visual y saluden con agrado. Tranquilos, puedo asegurarles que las notificaciones seguirán ahí y que las probabilidades de tener una buena conversación serán muy altas.

“La buena comunicación es tan estimulante como el café negro, e igual de difícil de olvidar al dormir.” (Anne Morrow Lindbergh)