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La innecesaria revocación o como jugar con fuego – La Opinión de Benjamín Mendoza

Con 328 votos a favor, 153 en contra y dos abstenciones, en lo general y 326 votos a favor y 127 en contra, sin abstenciones, en lo particular, la cámara baja aprobó el pasado jueves 14 de marzo la reforma constitucional sobre consulta popular y revocación de mandato, entre consignas de la oposición que hacían alusión a las izquierdas latinoamericanas, caracterizadas por ellos como dictatoriales y un ánimo bastante positivo por parte de los morenistas, nuevamente una de las promesas de campaña del presidente de la república está en vías de cumplirse, la de someterse a la revocación de mandato, figura ahora existente, con mecanismos específicos, en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero… ¿Cómo funciona? ¿Para qué sirve? ¿Retribuye políticamente al MORENA? ¿Cuál es la verdadera intención?

La reforma constitucional sobre consulta popular y revocación de mandato muestra cambios sustanciales ante los anteriores mecanismos estipulados en la Carta Magna para dicha acción, al menos en lo que a la consulta respecta, ya que la figura de revocación no existía del mismo modo. A diferencia de la figura anterior, la Consulta Popular ahora aparece más accesible a la ciudadanía, reduciendo de 3 a 1 el porcentaje de la lista nominal de electores que se requiere para solicitar al Congreso que convoque a Consulta Popular y de 40 a 25 el porcentaje requerido de participación de ciudadanos inscritos en la lista nominal en una consulta para que su resultado sea vinculatorio, además de proteger los derechos humanos y las garantías individuales, la figura de la consulta ahora se vislumbra como algo realizable a diferencia de los sexenios anteriores, donde su evocación sólo se quedó en intentos de ejercer la democracia participativa, como el #YoSoy132 y la Reforma Laboral.



La idea medular de ésta reforma no sólo se centra en las facilidades otorgadas a la ciudadanía para acceder a convocar una consulta popular sobre algún tema de interés

nacional, pues la figura de la revocación de mandato es, principalmente, la esencia de dicha reforma en sí y, al final de la jornada legislativa, la revocación de mandato fue lo que sustancialmente ocasionó revuelo entre los diputados opositores y no opositores, mesas de análisis y debate en los medios y una interpretación política por parte de la opinión pública. Como lo anuncio en su campaña, el presidente Obrador se someterá a la revocación de mandato, o lo que es lo mismo, se quedará o se irá de la presidencia de la república dependiendo del resultado obtenido en éste ejercicio, el cual se llevará a cabo en el marco de las elecciones intermedias a desarrollarse en 2021, donde se disputarán un sinfín de alcaldías y diputaciones a nivel nacional, además de 13 gubernaturas.

En el espectro político, la consulta popular y la revocación de mandato son un esfuerzo del MORENA por adelgazar la democracia representativa del país, la cual se ha legitimado en la ciudadanía al grado de ni si quiera ser cuestionada, pero también se ha corrompido de forma descarada en los últimos años, para darle espacio a la democracia participativa, buscando con ésta crear un contrapeso emanado de la sociedad que aterrice en el concepto de “pueblo”, blindando así la vida democrática del país en contra de los poderes fácticos que históricamente se han disputado el control del país y que han tenido a Obrador y los movimientos de izquierda como el MORENA, como sus principales enemigos. La apuesta puede ser atractiva, pues la participación popular es algo que la gran mayoría de la ciudadanía ve con buenos ojos, sin embargo, la operatividad y la transparencia en su aplicación serán retos que esta figura deberá superar para lograr consolidarse y ser vista como un mecanismo real de toma de decisiones.

La congruencia en el discurso del MORENA y del presidente Obrador ha sido uno de los principales detonantes para sostener, e incluso, elevar la credibilidad y la aceptación del proyecto de la 4T, descontando dos o tres deslices sin dejar de ser autocríticos, la reforma constitucional sobre consulta popular y revocación de mandato es una muestra más de que la transformación va en serio, además de que cumple lo prometido durante años finiquitando por fin esa vieja deuda que el sistema partidocrático en México tenía con la

sociedad, integrándola, al menos en el intento, a la toma de decisiones real y haciéndola participe bajo la idea de máxima autoridad. La reforma sobre consulta popular y revocación de mandato vino a ser, pues, una de las cerezas en el pastel presidencial.

Pero la reforma también tiene una parte que pone en desventaja al MORENA y al gobierno de Obrador, una parte con la que, si el juego se sale un poquito de control, pueden quemarse. Rebasando la inmediatez del momento y las consignas alusivas a la izquierda chavista y opresora, la oposición ha transitado de la argumentación a incluso plantearse la utilización de la figura de la revocación de mandato como algo benéfico, pues mientras un sector de ésta que se muestra con enormes carencias intelectuales continúa el golpeteo mediático y le apuesta a las “operaciones Berlín” con planteamientos burdos como el de la reelección o el del populismo a ultranza, existe otro mucho más politizado, serio y con una identidad de clase arraigada, inteligente, rapaz, adinerado, y que observa en esta reforma constitucional una posible ruta política de salida a todo lo que la 4T y la figura de Obrador representan, esa oposición representada por la burguesía transnacional e incluso nacional que ha saqueado al país durante décadas y que ha visto mermados sus ingresos económicos tras la llegada de la izquierda al poder, que se plantea a mediano plazo arrojar “toda la carne al asador” y buscar a toda costa y por todos los medios, que la 4T se convierta en una bonita anécdota. Lo preocupante no es que exista una derecha internacional que tenga estos piensos, si no que tenga acceso a los medios para llevarlos a cabo y que en México pueda tener un resquicio de certeza legal.

La democratización del país en todos los sectores es una de las tareas que la 4T se ha puesto como prioridad, sin embargo, ésta puede jugarle en contra en algún momento, y es que el argumento no es el de “todos los excesos son malos”, el exceso de democracia en un país que tuvo una dictadura de partido durante 70 años siempre será bienvenido, el argumento recae en las facilidades que existen para realizar actividades ilícitas en un país que inicia su reconstrucción pero que al momento es considerado como uno de los 10 más corruptos de todo el mundo, como uno de los 10 más inseguros de todo el mundo y como

uno de los 5 más ricos del continente, lo cual siempre generará intereses mezquinos y facilitará la operatividad de canales para consumar éstos.

La reforma constitucional sobre consulta popular y revocación de mandato aún debe ser aprobada por el senado, una vez que esto suceda, podrá extenderse a todas las entidades de la república, mientras, el pueblo mexicano que se encuentra ávido de justicia, se frota las manos esperando pronto ejercer esa figura contra los mandatarios locales que más que funcionar como gobernantes, funcionan como caciques, que más que brindar seguridad, atemorizan, que más que servir al pueblo, se sirven a ellos mismos; donde la única justicia que siempre se ha impuesto ha sido la de la impunidad y la violencia, donde el pueblo deposita su confianza en la 4T.

Para terminar, está de más decir que en el caso de Michoacán, si la revocación de mandato existiera, pocos, pero muy pocos, incluyendo a la mayoría de los “representantes” de la 4T en el estado, seguirían ejerciendo sus cargos, pues les ha quedado grande, muy grande el encargo, como históricamente se ha demostrado, por estos lares hay mucho pueblo para tan poco gobierno. La crítica jamás será parte de una campaña oscura, aceptar los errores es parte del crecimiento, los señalamientos hacia los oportunistas al interior del MORENA jamás serán calumnias, si la militancia del MORENA los señala no es porque sean mujeres, amas de casa, morenitos, bajitos, rubios, altos, gordas o feos, si la militancia y el pueblo michoacano los critica, es por su desempeño, por sus resultados, por sus actos, no por su manera de vestir ni sus preferencias, sino porque un día dicen una cosa, y otro día dicen otra, porque un día llaman loco a Obrador, y otro día lo llaman presidente, porque un día desconocen al presidente interino del MORENA en Michoacán, y al otro le piden que interceda por su persona, porque un día piden el voto de las mujeres, y al otro las golpean o las llaman “mujercitas”; por eso es que los señalamos y por eso es que, les recordamos, que también el pueblo les vigila, pues al final, ellos junto a la historia, serán sus únicos jueces