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La (des)maravilla de ser un lector – La opinión de Karla Chacer

Seamos honestos, buscar el regalo perfecto para alguien puede ser una tarea difícil, más si el destinatario es un lector. Si la persona que dará el regalo también es lector puede sentirse afortunado, pero si se trata de alguien que no es muy asiduo a la lectura, lo sentimos, seguramente se verá en un apuro torturador. Comenzarán a surgir preguntas en su mente del tipo: ¿le gustarán las novelas?, ¿por qué los libros pueden ser tan caros?, ¿habrá problema si le compro un libro usado?, ¿ya tendrá éste libro?

Tranquilo, los lectores somos conscientes de que podemos llegar a ser personajes algo incomprendidos y obsesivos, por lo que tratar de meterse en nuestra mente para dar con el regalo indicado puede ser complicado. Por eso he pensado en varias manías que tenemos los lectores al momento de elegir un libro, ya sea para comprarlo o para tomarlo de la pila de libros pendientes, a la espera de que le ayude en su travesía literaria.

  1. El vuelo del fénix. Sí, es así como suele iniciar el encuentro con un nuevo libro, con un final que puede apreciarse como el renacer del ave fénix, pues éste resurge de sus cenizas y, con un poco de ellas entre sus plumas, retomará el vuelo. Una vez que un libro es terminado, el lector tendrá la necesidad de contarlo a otros para compartir su experiencia, ya sea buena o mala. Si usted tiene la suerte (buena o mala) de ser el escucha del sentir y percepción de la lectura realizada, ¡ésta es su oportunidad! Dependiendo de su reacción usted podrá darse una idea de lo que podría gustarle y de lo que debe eliminar de la lista de opciones.
  2. Una pregunta incómoda y a la vez atractiva. Después de que el lector ha concluido con el duelo del libro leído, llega esa pregunta inquietante, ¿y ahora qué?, a la que tratará de responder con sus libros pendientes y, en caso de no obtener una opción que le llene en ese momento, irá a la librería, lo que nos lleva al siguiente punto.
  3. Sumergiéndose entre editoriales, autores y más. En el momento en que un lector atraviesa la puerta de la librería, éste lo hace con un propósito y uno solo: encontrar su próxima lectura. Es probable que parta de si quiere leer algo semejante a lo que terminó o algo completamente diferente; de si tiene un autor en mente; de si buscará una de las recomendaciones que recibió de sus amigos… ¿ven cómo ni los lectores acomodamos nuestras ideas?

Bueno, una vez que ha acomodado sus prioridades, el lector se aventurará entre los estantes para ver si por su cuenta puede dar con el libro; si no lo encuentra, recurrirá al librero para que le ayude en su búsqueda. Si el libro o el autor no se encuentran en la librería, el lector agradecerá la ayuda y tratará de dar con algo que llame su atención.

Conforme avance por los estantes, paseará la mirada entre títulos y autores para ver si alguno despierta su interés, y no, no suele guiarse por la portada. Si el autor y el nombre llaman su atención, procederá a leer lo que contiene la contraportada; lo pensará un momento y si la contraportada también lo cautivó, pasará a ver el precio. En caso de que el precio se salga de su presupuesto, anotará mentalmente la referencia para futuras lecturas y procederá a buscar otros títulos que se le parezcan, o volverá al principio de la búsqueda.



  1. Resultados. Si el lector encuentra algo que cumple con los requisitos ya mencionados y no se sale de su presupuesto, sin duda alguna lo comprará y empezará a leerlo sin demora. Ahora, si no encontró algo que llamara su atención, regresará con pesar a su casa y volverá a buscar entre sus libros en espera.

Bueno, como podrá observar, dar con el libro adecuado no es cosa sencilla, lamentamos que se vea inmerso en esta travesía, pero créame, de dar con el indicado (a veces resulta que el libro seleccionado no es lo que se esperaba, suele suceder) o al menos haber hecho el intento, el lector que reciba el obsequio lo apreciará.

Pero si aun así no se anima a pasar por todo eso, vale, aquí va otra sugerencia: busque algo que le ayude a tener una placentera lectura, como un paquete de buen café o té, una taza, una lámpara o algo por el estilo.