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Juntos… ¿Haremos Historia? – La Opinión de Benjamín Mendoza

El 1 de julio del año pasado, un perseverante y “necio” Andrés Manuel López Obrador fue electo presidente de la república con el porcentaje más alto de la historia en el país, teniendo como antecedente los dos sexenios más violentos también de la historia inmediata, AMLO arrasó en los comicios de julio pasado con los índices de participación ciudadana más altos de todos los tiempos democráticos de la nación, ganando junto a su partido la mayoría en el legislativo. Obrador demostró haber aprendido de sus errores en campaña, con un discurso moderado y pasivo, aceptando aliados de todos los colores y de todos los sabores, después de 12 años de buscar la transformación del país, el 1 de diciembre en medio de un jubilo esperanzador e inusitado, se colgó la banda presidencial en San Lázaro. Hoy a casi 115 días del hecho y haciendo un balance de lo obtenido, podríamos preguntarnos, ¿Fue necesaria la coalición de partidos para obtener la presidencia de la República? Y mejor aún, ¿Es necesaria todavía? Intentaremos responder en las siguientes líneas.

A lo largo de éstos 12 de años en los que la retórica obradorista siempre fue la del fraude electoral orquestado por la “Mafia del Poder”, los analistas políticos cercanos al régimen han sostenido que más que un fraude electoral organizado por la burguesía internacional, lo que le arrebató el triunfo en 2006 al ahora presidente fue su sectarismo, el cual lo llevo a mantener puro el movimiento al interior del partido y la coalición que lo postuló como candidato a la presidencia, marcando una división entre él y un sinfín de organizaciones que se acercaron con la intención firme de apoyar su aspiración, entre éstas el SNTE de Elba Esther y la siempre combativa CNTE, lo que le dio como resultado poca cobertura en la estrategia de defensa del voto, poca operatividad y movilización el día de la elección, traduciéndose en su derrota por la mínima.



En la reciente elección, el compañero Obrador no cometió el mismo error, aceptó la ayuda de todos los que quisieron contribuir, sindicalistas, ex miembros de la “Mafia del

Poder”, ex miembros de otros partidos recién desempacados, organizaciones sociales; en el discurso de la unidad y la reconciliación, todos cupieron, por lo cual de forma oficial, en el terreno partidario, se constituyó la coalición “Juntos Haremos Historia” junto a un PT que en la intermedia jugó con el PRI para salvarse el pellejo y un PES que predicaba salmos de la biblia a modo de anuncios de campaña, firmándose el 13 de diciembre de 2017. Así de sui generis fue la coalición que por primera vez logró hacer presidente a un ciudadano con una plataforma de izquierda. Hoy con la presidencia de la república en manos de la 4T, la historia al parecer le da la razón al compañero Obrador y al pragmatismo del MORENA, sin embargo, es necesario recordar que no deben perderse de perspectiva los objetivos y, por ende, las funciones de los actos, los cuales responden a momentos determinados.

En Michoacán, al igual que en muchos otros estados, la coalición se sostuvo, una vez tomada la protesta del compañero presidente el 1 de diciembre, casi a la fuerza, y es que los árboles torcidos, pocas veces se enderezan. En medio de la incertidumbre y un plantón de profesores frente al Palacio de Gobierno de la entidad, los diputados pertenecientes a la bancada del Partido del Trabajo votaron a favor de la aprobación de un paquete de nuevos impuestos propuestos por el ejecutivo estatal, junto a las bancadas del incipiente PRD, del PRI y del PAN, los petistas refrendaron su compromiso con la plata antes que con la ciudadanía, argumentando que su voto se daría bajo protesta, dieron la espalda a lo acordado con la bancada del MORENA, protagonizando una sesión para el olvido, burlándose incluso de las reglas básicas para la votación.

No obstante, por si fuera poco, tras el circo “morenista” encabezado por Bernabé y Portillo, oportunistas de tiempo completo y obradoristas de ocasión, los petistas y los recién escindidos del PRD, los ADN, nuevamente le demostraron a la ciudadanía de que lado duermen, dándole la espalda, otra vez, a la bancada del MORENA, en medio de una guerra mediática contra las fuerzas progresistas del partido, votaron por Adrián López Solís dentro de las propuestas para la elección de fiscal en el estado, consumando así la elección oficial de un fiscal a modo para el gobierno estatal, situación que blinda no sólo al gobernador Aureoles durante nueve años, sino que también protege en automático a todo su gabinete,

legalizando el tráfico de influencias, siendo comparsa del sistema corrupto pero, sobre todo, librando a la administración estatal de toda responsabilidad ante el pésimo manejo de los recursos, la represión, el narcotráfico y todo delito en el cual se haya involucrado a lo largo de este sexenio en que los michoacanos hemos padecido uno de los peores gobiernos.

Con todo lo señalado, ¿El MORENA puede continuar manteniendo la coalición? Aunque la pregunta acertada debería ser, ¿El MORENA necesita mantener la coalición? A nivel nacional, no son un secreto los desencuentros entre Obrador y “El Profe” Anaya, así como la disputa reciente por la propuesta de los Afores que el MORENA impulsa, la cual se contrapone con la visión del PT al respecto, sin embargo, en los escenarios locales la situación se agudiza cada vez más, dejando mal parada a la 4T frente a la sociedad a la cual, de apoco, le parece que no hubo cambios.

Hace algunos días, Sergio Pimentel Mendoza, mejor conocido como “Yeyo”, presidente interino del MORENA en Michoacán, respaldado por la máxima autoridad del partido en el estado, el Consejo Estatal, anunció, de manera sugerida, la ruptura de la coalición con el PT, a su vez, el flamante jefe de bancada en el estado, el oportunista Bernabé, antier mismo anunció el desconocimiento de los acuerdos del Consejo Estatal argumentando “suscribirse” solamente a los acuerdos nacionales, para recalcar que la coalición con los petistas se sostiene en el estado, hasta que Polenvsky diga lo contrario. Preguntémonos entonces, ¿A quién sirve esta coalición? ¿A los ciudadanos? ¿Al presidente? ¿Al partido? ¿O a los intereses de unos cuantos?

Una coalición electoral tiene una función y un tiempo determinado, una coalición de índole político también, la función de la primera, es decir de la electoral, se cumplió, lograr el triunfo del compañero presidente, su tiempo también, la funcionalidad y los tiempos de la segunda, o sea de la política, debe evaluarse en base a los objetivos alcanzados, o lo que es lo mismo, en base a sus resultados. En Michoacán, como en la gran mayoría del país a nivel local, los resultados de éste bloque han sido paupérrimos, el PT ha dejado claro, por lo

menos en los escenarios locales, que las viejas prácticas de la política simuladora y sucia “a la mexicana”, forman parte de su Ácido Desoxirribonucleico, que no están dispuestos a dejar de ver la política pública como un negocio personal y que mientras puedan, seguirán fotografiándose con AMLO en sus eventos y apoyándolo, al menos discursivamente, para maquillar su servilismo en el Congreso local, donde sirven al mejor postor, menos a quien se deben.

Que Bernabé y toda la manga de oportunistas se pronuncien a favor de que la coalición continúe no debería sorprendernos, pues no sólo los petistas le han dado la espalda al pueblo, los legisladores de la bancada del MORENA en Michoacán también han tenido sus horrores, horrores qué, aunados a la traición del PT, hacen evidentes las intenciones indignas y pútridas de quienes representan a nuestro partido, ponen de relieve las intenciones de esos a quienes no les interesa transformar el país, de esos a los que no les ha costado nada la lucha por democratizar el país, de esos que llegaron con la mesa servida, de esos que maltratan a la militancia, de esos que llegan a nuestra casa a querer imponer sus formas, sus reglas, de esos que restan antes que sumar, de esos a quienes les interesa que la fallida coalición continúe, de esos que no son de casa, que no son del MORENA.

Respondiendo preguntas, ¿Fue necesaria la coalición? Sí. ¿Es necesaria todavía? No. ¿A quién sirve esta coalición? A quienes sacan provecho político y económico de ella. ¿Son éstos los ciudadanos? No. ¿Sirve al presidente? No del todo. ¿Al partido? Ni de broma. ¿A los intereses de unos cuantos? Efectivamente, a ellos les sirve continuar caminando con un instituto político viciado, con unos legisladores traidores, con alcaldes ineptos, con quienes piensan primero en la plata que en las manos que la sacan. Tal vez, y sólo, tal vez, de esa forma los oportunistas creen que pueden camuflarse y entonces sentirse seguros, encontrando una suerte de chivos expiatorios en los petistas, sin embargo, hemos de recordarles qué, salvo sus honrosas excepciones, la ciudadanía les vigila, les conoce y les señala. El MORENA pagará un costo político alto por todas estas malas decisiones, pero es de sabios recomponer sobre la marcha y pintar nuestra línea, aclarando que la coalición

ha dejado de existir y que así será en todo el país, tarde que temprano. Juntos… ¿Haremos Historia? ¡No! Juntos hicimos historia, juntos sí, pero jamás revueltos.

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