Mundo. – El herpes zóster, conocido también como “culebrilla”, es una enfermedad dolorosa ocasionada por la reactivación del virus de la varicela. Esta enfermedad se manifiesta con erupciones en diversas partes del cuerpo, principalmente en el torso, la espalda y la cara, aunque también puede afectar los ojos, oídos y genitales. El virus permanece latente en las células nerviosas después de la varicela y puede reactivarse en cualquier parte del cuerpo.
Existen diversas formas de herpes zóster, incluyendo el herpes zóster ótico, que afecta el oído y puede causar parálisis facial y pérdida auditiva; el herpes zóster ocular, que involucra el ojo y puede ser grave; y el herpes zóster sacro, que afecta los genitales y el área anal. También se puede manifestar en zonas menos comunes como la boca o el cuello.
Una de las complicaciones más frecuentes es la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede durar meses o incluso años. Además del dolor físico, esta enfermedad puede generar aislamiento, depresión y una disminución significativa en la calidad de vida.
La mejor forma de prevenir el herpes zóster es mediante la vacunación, que ha demostrado ser efectiva en reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad y sus complicaciones.








