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Golpe de estado en Bolivia – Héctor Marín Rebollo

América se estremece políticamente, decíamos la semana antepasada en estas columnas.

Mientras Lula sale de la cárcel porque no pueden los esbirros de Jair Bolsonaro seguir sosteniendo las calumnias con las que lo encarcelaron, triunfa Alberto Fernández en Argentina pero Evo Morales es defenestrado por las fuerzas armadas y la policía al servicio de la potencia del norte.

Se escucha en las redes la opinión obtusa, manipuladora y mentirosa de varios canallas “periodistas” que dicen que el ejército boliviano se pasó del lado del pueblo para quitar a un dictador que se quería eternizar en el poder ilegal y fraudulentamente. Mentiras y canalladas.

La traición monumental de los encargados del ejército da asco, pero enseña. El que sepa oír que oiga. Lo decimos a tiempo.

Afirmamos que es el pueblo quien hace revoluciones; en cambio la oligarquía da golpes de Estado. Eso fue lo que ocurrió en Bolivia el pasado domingo 10 de noviembre.

Fue un golpe de Estado planeado por agencias de los Estados Unidos de acuerdo con los oligarcas entre los que destacan el ultrarreaccionario conservador Luis Fernando Camacho, político fascista que ha declarado que va a “iniciar un proceso de responsabilidad” a Evo Morales y “a todos sus ministros”, a quienes calificó de “narcotraficantes” y “corruptos”, y Carlos Meza, expresidente corrupto e integrante de la oligarquía boliviana que cínicamente declara que en Bolivia no hubo golpe de Estado, sino que el pueblo echó a Evo Morales.

Carlos Mesa, golpista conservador, pésimo expresidente de Bolivia gracias a la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, nos quiere hacer creer, cuando habla del pueblo, que el pueblo son las empresas gringas y los intereses políticos de los Estados Unidos que, tiran la piedra y esconden la mano. Lo ha declarado el estudioso Noam Chomsky: “atrás del golpe de Estado en Bolivia está Estados Unidos”, y da datos, además de que se han filtrado decenas de llamadas telefónicas grabadas de los oligarcas bolivianos con agentes de Estados Unidos donde se demuestra con claridad que el golpe fue preparado y apoyado por Estados Unidos y la mano sucia de Trump.

El plan, ahora se sabe, era dar el golpe de Estado para el que  ya contaban con la traición del ejército y la policía que se vendieron. El siguiente paso era asesinar a Evo Morales.

Ha dicho Camacho: “Hemos sacado al tirano, al vicepresidente, a la senadora, al ministro. Esto “se llama justicia divina” (sic), afirmó. “No podemos dejar impunes a los que destruyeron el país en los últimos 14 años” (sic). Vean la montaña de calumnias y mentiras, y vean que las agencias de noticias gringas están prestas para difundirlas, engañar, confundir. Que bien hizo México  en dar asilo a Evo Morales.