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Felipe Calderón: el michoacano más irracional que quiso transformar su Estado.- La opinión de Javier Lozano

Foto / Internet

Si puedo abreviar una sinopsis de la personalidad de Felipe Calderón, diría que patológicamente es un falaz personaje que tiene la capacidad de traicionar, principalmente a su Estado, donde elaboró  una relatoría de escenarios irreales e ilusos; hoy: se ha convertido en una figura desinflada y sin capacidad de liderazgo para los diversos sectores.



Sin embargo, hay que reconocer que Felipe Calderón es un perfil muy hábil políticamente, de eso no hay ninguna duda. Sabe negociar perfectamente coyunturas electorales con todo tipo de actores y cuadros, sobre todo en la polarizada elección del 2006, donde la mayoría de los mexicanos estamos convencidos de las múltiples artimañas y maniobras que utilizó el aparato gubernamental para empujar su entrada a Palacio Nacional; estos recursos incluyen la operación paralela de Vicente Fox, una persona que sigue mostrando un odio irracional por el ahora presidente López Obrador; ese, es uno de los recuerdos más amargos que atizo la gestión de Calderón antes y después de su gobierno.

Del “haiga sido como haiga sido”, al “a Michoacán le va ir bien, pero muy bien”, solo quedan recuerdos tristes por el olvido y el desprecio de su simulada fidelidad a su tierra natal. A pesar de que sus raíces iniciaron en la capital del Estado, nunca provoco un cambio sustancial que diera un giro a tal anhelada esperanza de su narrativa, solo instaló una maquinaria propagandística de simulación que equiparo la deslealtad a su principal terruño.

 

En términos políticos: fue un verdadero fracaso para nuestro Estado.

Calderón no se ha alejado de la política, la tiene presente y quiere mantenerse activo. Tal es así, que dos veces impuso a su hermana cuando tenía el control del comité ejecutivo nacional del PAN, para posicionarla como candidata al gobierno del Estado de Michoacán; sin embargo, traiciono a Josefina Vázquez Mota para negociar la transición con EPN en las elecciones del 2012. Posteriormente, en una batalla enigmática que protagonizó con Ricardo Anaya, le tumbaron la candidatura a su esposa Margarita Zavala; si, era la mejor posicionada según la tendencia de algunas encuestas, pero Anaya fue más maquiavélico y desquebrajo medio partido para adueñarse de la designación. Esta atmosfera, significo la caída y el flujo que tuvo Felipe Calderón en el partido acción nacional.

 

Pero esa es otra historia.

Lo cierto es que el michoacano, perdió los hilos del control del PAN; y lanzó sin otra alternativa, a su cónyuge como candidata por la vía independiente; otra vez, ante una serie de cuestionamientos y fallas de tribunales electorales por el registro para contender por la presidencia que termino dándole el fallo a favor, por las miles de firmas fantasmas que fueron documentadas para su registro.

Sin ninguna estructura partidista, y con un PAN fragmentado: Zavala se desinfla y termina declinando sin darle el apoyo a ningún candidato. No fue competitiva, ni mucho menos penetro en la simpatía de los diversos sectores sociales; la clave evidentemente fue la perdida de la estructura partidista, así como el escaso bagaje de Margarita al frente de las función pública.

Sin embargo, el otrora ha sido parte de su visible intención por regresar al poder. Esta vez, bajo una plataforma que viene organizando su registro; los calderón, a través de un prematuro esquema político, quieren constituir un nuevo instituto político-electoral; “México Libre” que se compone de un variopinto proyecto de disidentes panistas, activistas y fundaciones, pero como la misma esencia tradicional, conservadora y neoliberal de las políticas de acción nacional.

La realidad incierta, parece que no ha tenido la suficiente elocuencia para penetrar en la sociedad. Actualmente el desarrollo constitutivo a través de las asambleas distritales para darle vida orgánica a esta estructura, ha estado estancada, por el profundo rechazo que tiene la sociedad por estos dos personajes, quienes han disfrazado un clima democrático a través del conservadurismo inquebrantable de su formación.

La consigna de hacer contrapeso a su acérrimo rival AMLO desde hace 14 años, le ha traído una serie de cuestionamientos. Pero de igual forma, estamos acostumbrados en la política a que de último momento, obtengan el registro que les permita contender en las elecciones intermedias del 2021; ese es su principal objetivo. Es importante subrayar que hay una incertidumbre en este desarrollo; pero lo que si me queda claro, es que el calderonismo no abrasara ese abanico disidente de la cuarta transformación, es decir, no le veo el potencial para ser oposición al nuevo gobierno, sobre todo porque su lingüística no genera un efecto entre la sociedad.

 

El juego electoral está en la mira del calderonismo.

De alguna u otra forma quieren penetrar en la agenda pública; ahora, pretenden aprovechar cualquier tesitura con el actual gobierno federal, para posicionar mediáticamente, sobre todo en la temática que pone en jaque la gobernabilidad de López Obrador. El tema de la policía federal, le ha sabido sacar raja; hace recomendaciones, como si su gobierno hubiera implementado una estrategia integral en el rubro. La inducida pretensión de Calderón es precisamente resurgir de esa mala imagen que gesto su gobierno, y que solo genero la irritación de la mayoría de los mexicanos. Estas maniobras que edifica Felipe, llevan el sesgo de la polarización para poder incursionar en diversos sectores que no simpatizan con la 4T.

Posiblemente logren penetrar en espacios del congreso, sin embargo, difícilmente pueden incursionar como una fuerza competitiva que haga contrapeso a López Obrador; la loza que carga el expresidente en arreglos, pactos con el PRI, simulación, divisionismo, deslealtad y traición a su militancia, lo colocan como un personaje gris, opaco y sin credibilidad.

Calderón quiere sacar provecho, esto es evidente a todas luces. Sin embargo no prende, ni tiene arrastre su figura, y mucho menos Margarita Zavala; esta mancuerna quiere seguir abriendo la brecha para buscar espacios, eso es lo único que les preocupa; somos testigos que el desarrollo de México no. Los proyectos para ellos pasan a otro plano, a veces es difícil separarse del poder, más cuando construyes las directrices desde el sistema.

El florecimiento del calderonismo se ve lejano, muy lejano; la piedra angular de esta narrativa, recae precisamente en el propósito esencial de regresar al poder a través de la obsesión desmedida. En la esfera política, se visualiza una quimérica etapa de transición hacia el 2024.

En términos generales, Calderón no ha tenido relevancia; solo cuestionamientos semejantes para entrar al mapa político. Esto se ha hecho un hábito en nuestro país; polarizar y fragmentar para alimentar las aspiraciones a posteriori. Pero el esfuerzo parece entrar en un terreno estéril; en la política ya hay memoria y conciencia.

Me quedo con la mentira y la deslealtad que tuvo con el Estado de Michoacán, tierra donde prometió mejora continua; sin embargo, solo hubo una realidad utópica para obtener ventaja y favorecer su legitimidad. A “Michoacán nunca, pero nunca le fue bien con Calderón”. Por el contrario, sembró un Estado incierto, con una pelea abierta con el entonces gobernador Leonel

Godoy; ese proceso no le favoreció para nada en el avance integral del Estado; pero el parteaguas de esta columna, es precisamente mostrar la deslealtad, y el cinismo que tuvo con nuestro territorio. Ahora pretende regresar al escenario político, bajo las siglas de un nuevo partido; a ellos solamente les importa las prerrogativas y los espacios donde puedan negociar coyunturas y sacar provecho de ellas. El tema de la policía federal, ha sido el ingrediente perfecto para penetrar en la agenda pública y polarizar a los diversos sectores; sin embargo, Felipe Calderón es como Vicente Fox: dos personajes que dan pena por la acumulación de diversos actos de corrupción, nepotismo, deslealtad a la patria y traición.

Les recomiendo el libro “Calderón de Cuerpo entero” de Julio Scherer, donde se abordan testimonios de los episodios bochornosos de reuniones donde el expresidente aparentemente tuvo fragmentos de fiestas con excesos de alcohol; problema, que ha venido teniendo eco hasta en los “memes”.

Nos vemos pronto.

 

Las opiniones vertidas en las columnas son de exclusiva responsabilidad de quienes las suscriben y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Monitor Expresso.