Estados Unidos. – El gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra el sector petrolero de Venezuela y contra integrantes de la familia del presidente Nicolás Maduro, al tiempo que avanza en un proceso legal para confiscar millones de dólares en petróleo transportado por un buque incautado frente a las costas venezolanas.
Las sanciones, emitidas el jueves, están dirigidas contra tres sobrinos de la esposa de Maduro y seis empresas navieras señaladas por participar en el contrabando de crudo venezolano. Washington sostiene que estas redes han permitido al gobierno de Maduro evadir las sanciones internacionales y financiar sus operaciones mediante la venta ilícita de petróleo.
De forma paralela, autoridades estadounidenses abordaron y tomaron control del buque petrolero Skipper en aguas internacionales cercanas a Venezuela. El gobierno busca ahora la autoridad legal para confiscar su carga, procedente de la empresa estatal venezolana, valuada en aproximadamente 78 millones de dólares. Aunque Estados Unidos ya cuenta con una orden de incautación del buque por su presunto uso previo en el contrabando de petróleo iraní, el proceso para retener la carga aún está en curso.
La Casa Blanca afirmó que estas acciones forman parte de la estrategia del presidente Donald Trump para presionar y aislar al régimen de Maduro, al que ha acusado de dirigir actividades criminales y narcotráfico. Funcionarios estadounidenses no descartaron nuevas incautaciones de petroleros que transporten crudo venezolano.
El Skipper, con capacidad para cerca de dos millones de barriles, ha sido identificado como parte de la llamada “flota fantasma” utilizada por Venezuela e Irán para eludir sanciones. En semanas recientes, el buque habría realizado transferencias de petróleo en mar abierto y habría intentado ocultar su ubicación, según datos de seguimiento marítimo.
Pese al impacto potencial sobre la ya debilitada economía venezolana, los mercados petroleros no registraron reacciones inmediatas, con precios estables en Estados Unidos. Sin embargo, analistas advierten que las medidas podrían reducir aún más el número de buques dispuestos a transportar crudo venezolano y profundizar el aislamiento del país sudamericano.






