Por Karla Chacer
Como cada año, Coca Cola lanza sus campañas publicitarias con motivos navideños, muchos de los comerciales son del agrado de todos, pero esta vez fue la excepción. La campaña de este año, al menos en México, presentaba a un grupo de jóvenes bien acomodados que deciden cargar su camioneta con madera e ir a una comunidad para llevarles el espíritu de la navidad; llegan a la comunidad en cuestión, una de las chicas del grupo va montada en una carretilla que empuja uno de sus amigos y arman un árbol de navidad rojo, mientras los integrantes de la comunidad, mixes, se van acercando sorprendidos y las dos partes terminan contentas, unidas y compartiendo del refresco.
A pesar de que el comercial resulta amigable y de que alega tener el propósito de romper con los prejuicios, una integrante abogada de la comunidad señala que dicha publicidad alimenta estereotipos y que no ayuda a establecer una unión como tal. Sin embargo, también se puede ver que la comunidad, ante una aparente defensa hacia su cultura, salud y valores, está implementando esos prejuicios de los que constantemente se queja.
Resulta incongruente que se quejen de que hombres blancos lleguen a su comunidad a la espera de que los indígenas salgan como si solo dependieran de ellos. Es decir, por un lado la sociedad no los puede señalar de indígenas porque se sienten ofendidos, pero ellos sí pueden llamar blanco a cualquiera que no sea como ellos.
Muchos indigenistas alegaron que era una falta de respeto hacia la comunidad el cómo ha sido presentada en la campaña navideña de la empresa refresquera, pero cuando el Estado u otras ONG organizan mercados artesanales o muestras de cocina tradicional, como la que se hace en Morelia con las cocineras tradicionales, solo entonces es válido el que los indígenas se presten a vestir, a cocinar y a mostrar sus artesanías, porque es lo que nos representa como mexicanos y nos une con nuestras raíces.
Si comparamos con otras campañas que la empresa ha realizado en años pasados y dejamos de lado que era una comunidad indígena e imaginamos que es una comunidad como cualquier otra, veremos que no hay gran diferencia. Sí, es notorio que las casas del comercial son una muestra de subdesarrollo, a diferencia de las casas de Estados Unidos u otros lugares que salen en publicidades anteriores, pero no es necesario discutir con el estandarte indigenista, ¿eso cómo puede ayudar?
Eso no termina con la discriminación, solo la propicia.
Si queremos que el indígena deje de padecer de maltratos y discriminaciones, dejemos de verlo como un objeto que solo puede ser visto de forma exótica, como si de un animal en peligro de extinción se tratara. Lo que se tiene que hacer es empezar a tratarlo y verlo como otro ser humano, como tú y como yo, así podrá tener mejores oportunidades y no tendrá que sostenerse de becas o apoyos que son exclusivos para ellos y que no los sacan de apuro alguno.
“Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son.” (Abraham Lincoln)
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