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El sacerdote católico diocesano no renuncia a nada -La Opinión del Padre José Luis Segura Barragán

Es una farsa lo que se dice que el que se ordena sacerdote deja todo para servir a la predicación del Evangelio.

Muchos seminaristas provienen de familias muy pobres y en los centros de formación tienen que vestirse “decentemente”, es decir de traje, y lo tienen que adquirir por las buenas o por las malas. Muchos papás tienen que hacer grandes sacrificios para darles el dinero que cuestan tales ropajes. Sin ese atuendo no pueden seguir en el seminario. Primer error en el seguimiento de Cristo pobre, vestirse como los que tienen dinero suficiente para comprar ropa cara y de marca.

La casa: muchos alumnos de los seminarios provienen de rancherías o estratos sociales de bajos recursos, si quieren subsistir en un entorno de mejores habitaciones, alimentos, estudios y relaciones sociales con los ricos, los seminaristas han de buscarse “bienhechores”, viejecitas devotas, ricas o pobres, que dinero es dinero. Segundo error: pretender que los seminaristas se sientan privilegiados, apartados de su entorno y enganchados en una vida que no les servirá en el ejercicio de su ministerio, si llegan.

El entorno cultural y moral de los seminarios a veces está teñido y dirigido por la hipocresía, <aparenta que internalizas las enseñanzas y finge cumplirlas; hazte amigo de los formadores, conviértete en su informante, dales por su lado, jamás los critiques y siempre diles que sí.> Tercer error formativo: el fariseísmo hipócrita.

La doble vida, tanto de algunos formadores, como de muchos alumnos. <Para que te toleren todo lo que hagas, sé lambizcón, “obediente”, tolerante y prudente: “nunca digas lo que piensas y menos lo que haces.”>

<Colabora en todo, ofrécete en todo lo que se hace en los seminarios y sobre todo jamás faltes a las oraciones públicas, no te vayas a dormir en las meditaciones y nunca critiques las homilías y enseñanzas de los formadores.>

El sacerdote católico renuncia a ser él mismo, primero por amor a Cristo y después para no ser despedido del gremio clerical.

LO DEL CELIBATO SACERDOTAL Y VIDA DE POBREZA, SIN COMENTARIOS.

Muchos al inicio de sus estudios no tienen en que caerse muertos, pero después de ordenados nada les falta: casa, vestido, sustento y santidad en el comportamiento.

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