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El PIB: solamente un indicador – Opinión de Miguel Angel Ayala Barajas

Mtro. Miguel Angel Ayala Barajas

El estudio de la ciencia económica es por demás apasionante, que más podríamos decir aquellos que la elegimos como profesión y que de alguna forma, nos mantenemos en su estudio y análisis. Sin embargo, se debe reconocer lo complejo que resulta realizar explicaciones “amigables” de los hechos económicos, mismas que puedan resultar comprensibles no solamente por especialistas en el tema si no por el grueso de la población.

A pesar de lo señalado, es más que perceptible por cualquier persona que la economía tiene relación con el dinero, los negocios, los bancos, el gobierno, las monedas de los países, solo por mencionar algunas ideas; pero en el estudio de la misma, los profesionales o curiosos en el tema que han incursionado en su exploración, encuentran en su mayoría un cúmulo de conceptos y datos de difícil compresión. Es común preguntarse o escuchar que alguien pregunta en torno al crecimiento económico de un país o región.

En dicho sentido, se ha creado un falso sinónimo al decir que el comportamiento de la economía de un país es igual al valor de su Producto Interno Bruto (PIB) y el lector, podrá rápidamente acudir a cualquier buscador en internet y al teclear las siglas, seguramente encontrará una definición que le generará más preguntas que respuestas. De igual manera, también encontrara que dicho PIB, ocupa buena parte de las notas de prensa, que hay análisis científicos que se soportan en él, y en general, que dicho indicador reina en el mundo informativo, gubernamental, empresarial y especializado.

Se debe reconocer, que el PIB es un dato estadístico que genera una aproximación al desempeño económico de un país o región, que requiere acompañarse de varios más datos, sin que ello represente tener una medida acabada de las actividades productivas nacionales o regionales, quedando aspectos de la economía sin considerar, como es el caso de la distribución de la riqueza generada, el trabajo no remunerado en los hogares, los ingresos de las actividades en la economía informal, el deterioro ambiental, entre otras muchas más. Si bien existen datos particulares para lo enunciado, aún quedan muchas dudas en torno a la metodología utilizada para su elaboración, además de que, no están integradas en el multicitado PIB.

En particular, la obtención de un valor que refleje la riqueza en un país o región resulta particularmente interesante cuando se pretende aproximar la forma en la que se distribuye la misma, ya que existen razonables dudas si la abundancia de un país llega a todos. Quien me lee, se habrá dado cuenta que no es así, que la riqueza de nuestro país no alcanza por igual a todos y que las condiciones de bienestar no son las mismas entre las personas, bastara con hacer un alto en un semáforo, estar en una estación de transporte público y hasta, comparar las condiciones de vida entre conjuntos habitaciones que son separados solamente por una calle o avenida: México es un país desigual.

Finalmente, así como en el caso del crecimiento económico se hace referencia al Producto Interno Bruto (PIB) como su “mejor” forma de conocer la riqueza de un país, de igual forma, existen varias referencias numéricas para conocer el valor de la desigualdad en un país como México, quedando bastantes dudas en torno a la medida que arroja. Por tanto, es invaluable la reflexión y discusión en torno a lo perfectible que pueden llegar a ser las mediciones usadas por la economía, pero más aún, cuando se informe que algún indicador económico cambio de valor, conviene preguntarse qué es exactamente lo que refleja.

El autor fue Presidente del Colegio de Economistas del Estado de Michoacán de Ocampo A.C., actualmente estudia el Doctorado en Ciencias Administrativas y es consultor en temas de economía y finanzas públicas.

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