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El Odio como Estrategia – La Opinión de Miguel Pérez Pompa

Después del reto lanzado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador hacia la agrupación de Frena dirigida por Gilberto Lozano acerca de que sí querían que él renunciara al puesto del Ejecutivo Federal debían de juntar marchas de más de cien mil asistentes o hacerlo perder en el revocatorio del 2022, la agrupación que ahora cuenta dentro sus filas con Pedro Ferriz de Con, mediatizó el reto para intentar juntar el número propuesto por el Presidente y con varios medios de comunicación nacionales que cubrieron el evento, salieron este fin de semana de varios estados de la republica a marchar por la renuncia de AMLO.

Ante los resultados inflados de dicha organización, solo cabe destacar una cosa, el hecho de que esta movilización convocada por Lozano ha sido la primera que ha tenido demasiada atención mediática, lo que logra de cierta manera ir normalizando el patrón de conducta de los simpatizantes del grupo e incluso ponerlo ya como una aspiración legítima y con fuerza en el terreno político ante la nulificada oposición de la Cuarta Transformación, cuestión que dista de ser verdad ya que en ningún momento la manifestación alcanzó siquiera algún número cercano a los cien mil participantes, muy a pesar de que los propios medios de comunicación no se pusieron de acuerdo en la cifra que publicaron.

Aunado a lo anterior, también resalta el comentario realizado en la semana pasada en entrevista con Pedro Ferriz de Con por el escritor Francisco Martin Moreno, sobre el hecho de que si él pudiera quemaría a cada uno de los morenistas en el Zócalo, cuestión que no fue pasada por alto por el Presidente que respondió ante el discurso de odio.

“si se pudiera regresar a la época de la Inquisición, yo colgaba, no, quemaba vivo a cada uno de los morenistas en el Zócalo capitalino, te lo juro” – Martín Moreno en entrevista con Pedro Ferriz de Con.

Y es que comentarios como estos, siempre han sido una constante en algunos sectores de la comentocracia del viejo régimen que a la vez acusan de un halo autoritario en torno a la figura de Andrés Manuel López Obrador, como olvidar por ejemplo cuando el mismo Carlos Alazraki llamó “come mierdas” a los mexicanos que se manifestaban en 2014 por el caso Ayotzinapa o las constantes pifias discursivas del ex secretario de Estado Javier Lozano.

Estos sucesos bastante controversiales, pareciera que se van repitiendo de manera más frecuente, no solo en las manifestaciones personales, sino también en las sociales como en los medios de comunicación o dentro de la política como lo es en el caso de Frena. Este atajo mental que supone el discurso de odio, pareciera ser una solución fácil ante la problemática que enfrenta hoy la oposición política en México, ya que han sido rechazadas sus actitudes, lo único que pueden proponer ahora es el odio, discurso manejado muy bien por los mencionados.

El odio como estrategia es un cebo que conduce a la trampa del autoritarismo, el verdadero, no aquel que nos quieren hacer creer que vivimos los usuarios de esta estrategia, y como lo comenté en mi columna anterior, este debe de ser frenado, no solo por Andrés Manuel López Obrador que salió a confrontar los dichos de Moreno, sino por toda la sociedad.

Las opiniones vertidas en las columnas son de exclusiva responsabilidad de quienes las suscriben y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Monitor Expresso