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El mundo al revés: La Marcha Fifí – La Opinión de Benjamín Mendoza

El pasado fin de semana, un puñado de “organizaciones” convocaron de manera abierta a una movilización contra la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, buscando que se replicara el acto en todas las capitales de las entidades del país, realizando un directorio, en la Ciudad de México la cita estaba anunciada en el Ángel de la Independencia. Entre el clasismo y la xenofobia, entre la discriminación y el odio, los casi 8 mil (según los medios), caminaron hacia el monumento a la Revolución para exigir la renuncia del presidente en turno, aunque no quedaba muy clara la cosa, a tumbos, fueron caminando entre bloqueador y lentes Prada, hasta dicho monumento. Con toda su locura, Salvador Dalí tendría a bien, al igual que André Breton, en señalar que México es un país surrealista, incluso más surrealista, en el caso del primero, que sus propias obras.

No hay nada más democrático que la diferencia. Un país donde se puede disentir sin la más mínima represión, es un país sano en términos políticos. La derecha conservadora de retórica Iturbidista por primera vez se plantea la queja y la consigna como estrategia política, quienes antes vociferaban a favor de promulgar una ley “antimarchas” hoy ejercen el derecho a la libertad de expresión, que gracioso sería que se hubiese aprobado dicha ley y hoy se les aplicara, ver sus rostros al tener un granadero de frente presto a darles palo sería un espectáculo único, sin embargo, a diferencia de sus presidentes, el actual no sólo cree en el Estado de Derecho de forma discursiva, y es, aunque no lo crean, bastante tolerante.

La marcha fifí ha sido motivo de burlas en todos los espacios, y es que ni la UAM conglomera ese número tan raquítico de manifestantes en la Ciudad de México, hay más gente en la Plaza Garibaldi un fin de semana completo que “chalecos amarillos México” aplaudiendo contra Obrador, pero aunque en este caso particular, la realidad supere a la ficción, la marcha fifí no puede ser sólo mofa, ni debe ser tomada a la ligera, existen cosas que son motivo de análisis para la izquierda, que deben ser motivo de reflexión y que deben ser caracterizadas en su justa medida, adjetivadas incluso como alarmantes.

No es la primera vez que ese sector rancio de la derecha, ese sector conservador a ultranza identificado con Maximiliano y Porfirio, enarbola una lista de consignas propias de simpatizantes del fascismo para gritonearlas por la calle, sin embargo, si es la primera vez que éste sector de la población mexicana logra convocar a 8 mil personas qué, al parecer, están en su misma sintonía. Lo preocupante es la normalización, ver como antes tenían que hacer esta clase de pronunciamientos en comidas familiares y como ahora los hacen en las calles y en los medios sin ningún tipo de tapujo; el clasismo, el racismo y la xenofobia pululan, viven placenteramente y se retroalimentan en este tipo de espacios, lo “políticamente correcto” se esfuma y ante escenarios mundiales como el de Estados Unidos y el de Brasil, el “call me fifí” no es otra cosa que una declaración de guerra política al pueblo. La derecha tiene conciencia de clase.

El mito de la polarización obradorista no tiene sustento, la polarización siempre ha existido a lo largo de la historia y su explicación consiste en términos económicos, no discursivos, los pobres y los ricos siempre han tenido su lugar, sólo que con nombres distintos, por un lado, las clases opresoras, por otro, las clases oprimidas, dándole vida al motor de la historia y protagonizando lo que Marx llamaría “la Lucha de Clases”. Al ser un gobierno emanado de un proceso electoral y democrático, la 4T hace bien al tomar una postura de apertura ante tales hechos y respetar los derechos humanos de los manifestantes, sin embargo, no puede obviar tampoco que está llamada a elevar ese carácter electoral al grado de popular y que en algún momento la confrontación será inevitable, para lo cual el MORENA deberá estar listo.

¿Hasta dónde se puede ser, democráticamente, correcto? Salvador Allende fue un demócrata hasta el final, eso le costó al pueblo de Chile cerca de 30 mil muertos, otros miles de desaparecidos y casi 20 años de dictadura militar, Venezuela está a punto de una guerra civil y en Brasil gobierna un imbécil con aires de aristócrata decimonónico, México vive un proceso, por condiciones propias, distinto, sin embargo, es deber de la 4T y del partido que hizo posible que ésta llegara al poder cerrarle las puertas a este tipo de ideologías políticas que nada se apegan ni a un Estado de Derecho ni al progreso de las mayorías, pues no basta sólo con burlarse o ignorar la marcha fifí, desarticularlas con organización popular es una labor fundamental para la supervivencia de la democracia.

La 4T y el MORENA tienen una labor muy grande, el trabajo político es la clave para que las conquistas alcanzadas por el pueblo no den marcha atrás, que alguien pueda decir que los obreros, por el simple hecho de ser obreros, tienen el cerebro pequeño, que los

“chairos” y los migrantes muerden cartulinas porque tienen hambre y quieren que el gobierno les mantenga, o que no tenemos derecho a las mismas oportunidades porque tenemos colores distintos, para nada es una señal democrática de una sociedad sana, al contrario, lo único que hace es reflejar el grado de enfermedad en el que la sociedad actual mexicana se encuentra, producto de la desigualdad y de la indolencia de quienes siempre se han mantenido en el poder, donde la intolerancia no es mala, ni el odio, sólo un punto de vista distinto… ¡Canallas!

El debate ético sobre la democracia en el país deberá darse pronto, la historia como maestra es infalible, organizar al pueblo será la tarea del MORENA, sostenerse la de la 4T, reeducar al pueblo y combatir la intolerancia la de todo ese pueblo organizado, que sin importar los colores y los partidos, está llamado a comprender que no todas las opiniones, por el simple hecho de serlo, deben respetarse, que las ofensas producto del odio no deben estar sujetas a negociación y que existen, según la clase a la que pertenezcan, dos tipos de democracia, la democracia burguesa y la democracia popular. Ya lo dijo el presidente, “primero los pobres”, los fifís marchando con pésima ortografía a pesar de haberse graduado de universidades privadas… El mundo al revés