-
home Columnistas El derecho a la salud es un derecho fundamental – La Opinión de Teresa Da Cunha Lopes

El derecho a la salud es un derecho fundamental – La Opinión de Teresa Da Cunha Lopes

De Teresa Da Cunha Lopes

El derecho a la salud es un derecho fundamental. Además , constitucionalizado. O sea, al igual que cualquier otro derecho fundamental constitucionalmente recibido, el Estado tiene entonces ante el derecho a la protección de la salud y de su consagración constitucional, el deber de respetar el acceso individual al bien protegido .

Por tal debemos interpretar la afirmación anterior , como la obligación del Estado de no afectar la salud o las condiciones y capacidades de acceso específico de cada particular, así como la obligación para eliminar los obstáculos al libre acceso. Tiene, también el deber de proteger, contra agresiones o amenazas por parte de otros particulares ( sistemas privados) o contra prestaciones deficientes en los cuidados de la salud ( tanto en el sector privado como en el sector público ) , y un deber de promover las condiciones óptimas de acceso . Por este último, entendemos la mejora de las posibilidades existentes, la creación de instituciones y servicios, garantizando obligaciones que, por sí mismos, los individuos no serían capaces de asegurar.

Sin embargo, si estos deberes de respetar, proteger y promover son deberes de carácter genérico que se desprenden de cualquier norma de los derechos fundamentales, y relativamente a los cuales los responsables políticos (los decisores) tienen en virtud de su relativa indeterminación, un margen significativo de elección política y definición de prioridades, por otro lado, hay otras obligaciones , específicamente previstas en su contenido y con ámbitos de aplicación determinados establecidos en la Constitución, de las cuales no pueden huir.

Con respeto a lo último , debemos ser claros : la protección del derecho a la salud sólo está adquirida cuando el acceso es universal y se hace a través de un sistema nacional de salud (SNS) . O sea, el derecho a la protección de la salud debe , entre otras acciones , estar realizado ( y lo vuelvo a reiterar) a través de un servicio nacional universal y general de salud , y de apoyo teniendo en cuenta las condiciones económicas y sociales de los ciudadanos y de los no ciudadanos residentes en territorio nacional.

En consecuencia , entendemos que el acceso a los servicios ( y el ejercicio real del derecho a la salud ) debe de ser “gratuito” o, tangencialmente gratuito. Por “ tangencialmente gratuito” me refiero a que existe la posibilidad de aplicación de cuotas de recuperación , en determinados niveles de atención, y durante periodos de transición al establecimiento de un esquema adecuado de financiación, sin que el principio general de la gratuidad sea violado.

Así las cosas, habemos de observar que si bien existe un debate complejo a realizar sobre puntos controversiales, en particular de organización, de transversalidad de acceso a subsistemas ya existentes, de financiación , la existencia del derecho fundamental y su constitucionalización no nos dejan otra vía que la de avanzar para un SNS. Pero, en lo concreto , estamos todavía lejos de cumplir con esa obligación de acceso , y en la realidad concreta de México , una mitad de la población se enfrenta a cobertura mínima o, a la ausencia total de cobertura. Las cortes ( incluyendo la scjn ) no han soslayado el hecho político de que , si bien existe un derecho constitucional de acceso a los servicios de salud establecido en los textos Constitucionales que obliga los Estados -Nación a implementar los “mecanismos necesarios para que todas las personas tengan acceso a los servicios de salud” , en los hechos , políticamente el Estado mexicano , hasta el momento, había optado por no introducir un Sistema Nacional de Salud con cobertura universal y, por lo tanto existe una discriminación en el acceso entre ricos y pobres y entre los que tienen derecho a los subsistemas de protección de determinados grupos y aquellos que están excluidos. Esta situación es insostenible y nos debe de indignar.

En consecuencia, las reformas propuestas por el Presidente contienen ( lo que me parece positivo y saludo ) la semilla de una respuesta a la obligación de proteger un derecho fundamental, introduciendo la necesaria voluntad política de consagrar la gratuidad, y de asegurar un acceso efectivo, real, a todos . En este sentido , pretenden con la eliminación del seguro popular y su transformación en Insabi conducir a la eliminación de una discriminación , que de momento, es real . Hasta aquí , no encuentro argumentos válidos para atacar la intención , o mejor, el paradigma que soporta dichas reformas . El problema reside en los detalles .

Tal vez no comparto el escepticismo de un ex -secretario de salud ,Salomón Chertorivski ,que esta mañana en su cuenta de Twitter afirmaba: “La certeza que daba el Seguro Popular, ha sido sustituida por una ilusión y una frase: salud universal sin financiamiento ni planeación. La crisis está a la vista.” Pero, los antecedentes del último año de mal manejo, ineficiencia, falta de planeación que han hecho implodir lo que estaba funcionando en el sector salud , y que han instalado una crisis que ha cobrado vidas humanas, colocado en el desespero a familias de grupos vulnerables , no son propicios a la construcción de una ciega confianza en la “ voluntad política “.

Es deber de cada uno de nosotros colocar cuestiones. Transmitir estas cuestiones a nuestros representantes electos, y exigir respuestas con datos de diagnóstico de la crisis , con cálculos reales y explicaciones sobre la manera como se va a financiar la transición y, sobretodo explicar a la población él cómo y dónde acceder ( realmente) y ejercer plenamente su derecho fundamental a la salud.

Las opiniones vertidas en las columnas son de exclusiva responsabilidad de quienes las suscriben y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Monitor Expresso