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Ecos del golpe de Estado – La Opinión de Héctor Marín Rebollo

El golpe de Estado en Bolivia contra el proyecto nacionalista, democrático y progresista del gobierno de Evo Morales nos ha mostrado muchas características. Algunas son tradiciones de tipo golpista, antidemocrático, criminal y asesino de las fuerzas que coordina Estados Unidos; otros son novedosos y hay que poner atención.

Este golpe, como el que se aplicó contra Francisco I. Madero, contra Ydígoras, de Guatemala, contra Allende, contra Hugo Chávez, (golpe después frustrado), contra Joao Goulart en Brasil, contra Lugo en Paraguay, etc., etc. se planeó, o en Washington o en las embajadas yanquis donde allí, en lugar de auténticos diplomáticos, trabajan verdaderos criminales, instigadores, delincuentes encubiertos, facinerosos y conspiradores.

Pierden su tiempo los sicarios de la tecla o del micrófono como el tristemente célebre Mario Vargas Llosa, el reptante Jorge Ramos (se arrastra donde hay billetes verdes) o el minúsculo Carlos Alazraki: tratar de negar que en Bolivia hubo un golpe de Estado equivale a querer ocultar la luna llena en tiempo de plenilunio y es evidente el uso sucio de los medios de deformación informática para tratar de convencer a los ingenuos de que no fue golpe, porque Evo renunció, (claro con la pistola en la sien y con la amenaza de muerte a su familia).

El golpe nos enseña muy didácticamente que no se puede confiar en toda la oficialidad de la fuerza armada. No se nos olvide que centenares de oficiales han ido a “estudiar” a las escuelas militares de los Estados Unidos.

Se necesita, para actuar como lo está haciendo la oligarquía boliviana y sus socios a sueldo, ser verdaderamente ruines y reunir, además, las características de falsedad, engaño, traición mezclada con la hipocresía.

Por lo menos el asesino Augusto Pinochet nunca negó su papel en el golpe del 11 de septiembre de 1973 y nunca negó que tenía las manos manchadas de sangre. Pero estos bolivianos golpistas enseñan el cobre como la autoproclamada presidenta (igual que la marioneta Juan GUAIDÓ), Jeanine Áñez que escribió en su tuiter: “sueño con una Bolivia libre de los ritos satánicos indígenas; la ciudad no es para los indios… que se vayan al altiplano o al chaco!! (Provincia de pobres) Esa, y de ese tamaño es la que se dice presidenta de Bolivia. Lo dramático es que está provocando que el pueblo boliviano se arme y se desencadene una guerra civil.

Se ha comprobado que existen audios en los que quedan involucrados los líderes enemigos de Evo Morales y en los que queda claro que el plan del golpe de Estado se urdió en la Embajada de Estados Unidos en La Paz.

¿Dictador Evo Morales?  Falso. Un dictador en el noventa y cinco por ciento de los casos llega al poder con un golpe de Estado y elimina los poderes legislativo y Judicial o los pone a sus servicio.  Eso nunca lo hizo Evo, además de que su obra en favor de los pobres nunca se había hecho, con la excepción de Cuba socialista.  ¿DICTADOR? Eso es lo que les dijeron (en el Departamento de Estado) que dijeran las marionetas con micrófono o tecleadores a sueldo como el ignorante, servil y pripanista Carlos Alazraki y otros abyectos personajes de la derecha.