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Diputados VS Derechos Humanos : Daniel Moncada

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿Quién soy yo para criticarlo?”.

Papa Francisco.

Quién es Daniel Moncada

Morelia, Michoacán a 25 de Agosto de 2015.-El pasado fin de semana la actual legislatura nos volvió a sorprender al dejar fuera de la reforma al Código Familiar los matrimonios entre personas del mismo sexo. Hoy en día, más allá de las ataduras religiosas y de partido, existe un consenso generalizado respecto de que son más importantes las personas que sus preferencias, por ello, es fundamental que todos los michoacanos tengan los mismos derechos y oportunidades. Esta de entrada no debiera ser una discusión sobre preferencias sexuales, ni sobre cuestiones teológicas, es ya un mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y sobretodo, es un tema de derechos humanos e igualdad ante la ley a partir de la reforma constitucional de 2011.

En un estado con 3 millones de pobres no puede haber desarrollo con marginación, discriminación e intolerancia. En cuanto a la agenda de diversidad en Michoacán vamos tarde, en la Ciudad de México desde el 2006 se expidió la Ley de Sociedad de Convivencia.

Sin duda alguna, la figura del matrimonio es un fundamental para cualquier sociedad; sin embargo, esta no es absoluta, está en constante evolución. El matrimonio civil ha ido incorporando los cambios sociales y esa es la razón de que aún hoy sea tan valorado. De haberse mantenido como en sus primeros siglos hoy no lo contraería nadie. Por ejemplo, durante toda la historia y hasta el siglo XIX fue indisoluble; hasta el XX la mujer era una posesión del marido; y los matrimonios interreligiosos, interétnicos o entre libres y esclavos estuvieron prohibidos.

El matrimonio es un contrato cuyo contenido lo fija la sociedad de la que emana en cada momento.

Las preferencias sexuales no solo tienen una connotación privada, también tienen una dimensión pública y pueden generar derechos como pensiones alimenticias, herencias y muchos otros. Y el Estado debe estar ahí para tutelarlos, no para hacerlos invisibles e inexistentes. No hay ciudadanos de primera y segunda. Todos valemos y valemos mucho.

Las primeras leyes de la época actual en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron aprobadas durante la primera década del siglo XXI. Al día de hoy en diecisiete países (Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, Dinamarca,1 Eslovenia, España, Francia, Luxemburgo, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda,2 Países Bajos,3 Portugal, Sudáfrica, Suecia, Uruguay), cuatro entidades federativas de México, varios estados de Estados Unidos y tres países constituyentes del Reino Unido (Escocia, Gales e Inglaterra) permiten casarse a las parejas del mismo sexo. Finlandia ha aprobado una ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, prevista para entrar en vigor en marzo de 2017.

Esta agenda se debe impulsar y materializar en la próxima legislatura por convicción, no por moda, para que personas del mismo sexo hoy puedan acceder a sus derechos humanos fundamentales. Termino esta columna con una reflexión interesante de un portal católico:

“Es un requisito indispensable para que la Iglesia mire al mundo con una actitud de madre comprensiva y cariñosa que desea, desde Cristo, no dar la espalda a lo humano y a sus aspiraciones y deseos en cada momento histórico”. Marcelo López Cambronero. Aleteia Buscando la Verdad.