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¡CUIDADO CON LO QUE DICES! – La Opinión de Azalea Román

Hoy fui al médico a acompañar a mi esposo, visita… de rutina, después de una serie de preguntas empezó a recetar a mi marido que no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo es un hombre delgado, estatura 1:65 y pesa 49 kilos ya que está enfermo de la tiroides, bueno yo para mi fortuna estoy sana… que digo yo, sanísima tanto así que el médico me vio rebosante de salud, y pronuncio las palabras que toda mujer teme escuchar de cualquier profesional de  la salud!

  • Tiene usted sobre peso, y me miro con ojos de… sí señora está usted con kilos de más.
  • Cabe mencionar que de inmediato le eche una mirada matadora de esas que pongo cuando llego a casa y no hay comida, pero no dije nada solo me dedique a callar y tragarme mi orgullo de mujer gordibuena, como la sociedad nos a etiquetado cuando no tienes una figura fit, aunque no llevo una vida sedentaria.

Salí del consultorio con la autoestima por los suelos, que decir por los suelos en un hoyo negro diría yo, volteo a ver a mi delgado marido y le comento:



  • ¿Cómo que el doctor se pasó con su comentario verdad?
  • Y o sorpresa no me contesto nada, y le dije… ¿oye si me escuchaste?
  • Claro que te escuche amor, pero que quieres que te diga, tal vez para la próxima pondré más atención para poder defender a mi esposa.

Le conteste nunca he necesitado de nadie para que me defienda solo espero una palabra de aliento de mi esposo, creo que fue demasiado para él y para mí que ya no me dijo nada más.

Por la tarde empecé a preguntarme: ¿Por qué la gente no piensa las palabras que dice a los demás?

¿Acaso yo estoy mal y soy la única que se siente mal porque le hacen una crítica hacia su cuerpo?

Vivimos en un mundo donde si no estás dentro de los estándares de belleza, eres feo, gorda, prieto, chaparro, fodonga, etc.

Hay que ser mesurado al hacer críticas como esa, ya que no sabemos que tanto daño pueda hacer en una persona, si bien para mí fue fuerte y me hizo sentir mal, que aparentemente ¡todo me vale! Y pues noooo, no me valió, me dolió, ahora imagínate decirle eso a una persona que esta empezado una dieta, a alguien con un trastorno alimenticio, no todos tenemos el mismo metabolismo, hay personas de todo, delgadas, gordas, flacas, chaparras, morenas, blancas etc. Cuidemos el lenguaje que empleamos en el diario ir y venir de nuestros días, si no podemos hacer alegra a una persona con una sonrisa por lo menos no la hagas sentir mal.