Por Redacción Monitor Expresso
México a 21 de noviembre de 2016.-El asteroide que hace unos 66 millones de años se estrelló contra la Península de Yucatán en México y provocó la extinción de los dinosaurios puso al revés a la Tierra.
El impacto, equivalente al de 100 millones de bombas atómicas, dejó en la Tierra una cicatriz de 180 kilómetros de diámetro, conocida hoy como el cráter de Chicxulub. Estuvo a punto de arrasar con todo rastro de vida en el planeta.
30 investigadores de 12 países han llevado a cabo durante varios meses trabajos de perforación submarina en Chicxulub, que es una gigantesca cavidad situada bajo el Golfo de México, informa RT.
La operación permitió a los geofísicos extraer muestras del interior del cráter y descubrir que las rocas eran más porosas de lo que habían supuesto antes. Esto supone que el impacto del asteroide dejó nuevos nichos para la vida en nuestro planeta.
El asteroide estalló contra la superficie y perforó casi toda la corteza terrestre, empujando las rocas desde el fondo de la corteza y elevándolas 25 kilómetros en tan solo 10 minutos. En el borde del cráter recién formado se levantó una cordillera más alta que el Himalaya que se derrumbó en solo tres minutos. Por tanto, el impacto del asteroide basicamente volvió del revés la superficie de la Tierra.
Las rocas que sufrieron el impacto del asteroide se partieron y perdieron densidad. Las nuevas grietas y poros creados en estas rocas habrían permitido que el agua fluyera a través de ellas con más facilidad.
Fuente: El Imparcial








