Con una deuda “pública” en incrementó considerable de los 27 mil millones de pesos que se manejaban en febrero 2015, se estima pudiera llegar a los 30 mil millones de pesos o inclusive más, esta será lo que heredará Salvador Jara Guerrero a su sucesor perredista.
El poder ejecutivo de Michoacán ha aplicado “supuestas medidas” que intentaron disminuir la deuda; primero anunció un gobierno austero, sin embargo no sucedió tal medida, pues sus sueldos y gastos de representación no disminuyeron, inclusive dentro de la administración de Jara Guerrero cuenta con un derroche en viajes al extranjero, y una secretaría particular que genera más dispendio que algunas secretarías estatales.
En un segundo término el gobernante señaló junto con el entonces comisionado Alfredo Castillo acciones penales contra 22 funcionarios públicos por malversación de fondos, de los cuales jamás se mencionó sus nombres, esto quedó como un manejo simplemente mediático.
Ahora el ejecutivo estatal a través de Finanzas del Estado pretende vender 9 inmuebles que pertenecen al gobierno de Michoacán, pero todavía falta la aprobación de la LXXII legislatura, la cual se espera sea en lapso no mayor a 15 días.






