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Anaya sin victimarios – La Opinión de Miguel Pérez Pompa

Con muy poca novedad fueron recibidas las declaraciones del excandidato presidencial Ricardo Anaya diciéndose perseguido político del Presidente Andrés Manuel López Obrador, como generalmente dice la audiencia cinéfila que las segundas partes no son buenas, el excandidato volvió a utilizar la misma carta que en 2018, justo cuando habían iniciado las elecciones presidenciales y sus ex correligionarios lo denunciaron por lavado de dinero, este acudió a llamarse perseguido político del expresidente Enrique Peña Nieto. Guardando las proporciones, es la segunda vez que el político queretano utiliza la misma excusa para limpiar su poco historial pero meteórico ascenso a la política, aunque esta vez solamente es una víctima sin victimario más que el mismo.

En este momento, Ricardo Anaya se ha vuelto una víctima de la propia política o manejo que lo habría llevado a escalar posiciones importantes dentro del Partido Acción Nacional de una manera vertiginosa, para después tener el mismo derecho de picaporte con el expresidente Enrique Peña Nieto que finalmente lo catapultaría como candidato presidencial de su partido para terminar siendo un paria de la oposición que hoy busca articular de alguna manera el discurso de persecución política que pueda conjuntar los esfuerzos de los opositores que en la actualidad buscan en la OEA una ruta que les signifique algo más que derrota.

Sin ser totalmente consciente de lo anterior o sin siquiera darle importancia, el mismo Gilberto Lozano dirigente de Frena, lanzó un grito de ayuda buscando un líder de a “deveras” asumiendo de esta manera la poca o nula efectividad de la oposición en sus intentos por minar la popularidad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Esta inconsciencia o poca importancia que se dan entre los mismos referentes de la oposición ilustrada con Lozano, nos da a entender el hecho de que sigan buscando victimarios a quienes echarles la culpa de su situación actual.

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Primero fueron Ernesto Cordero y Javier Lozano los que denunciaron a Ricardo Anaya, el queretano con las elecciones presidenciales a cuestas acusó a los primeros de trabajarle a Enrique Peña Nieto, sin embargo, con las declaraciones actuales por parte de Emilio Lozoya, no es increíble el hecho de que ambas denuncias se vinculen, al menos en los hechos que describen del cómo y cuándo el gris excandidato presidencial recibió dinero por parte de la administración priista para mover los hilos necesarios dentro de la bancada del PAN a fin de que se aprobaran las reformas que constituyeron el vergonzoso “Pacto por México”.

Finalmente, la producción está montada, el guion ha sido el mismo desde hace tres años por parte de Ricardo Anaya, aunque la trama del perseguido político sí la conocen aquellos que la han vivido en carne y hueso a diferencia del excandidato, así que mientras este intenta consolidarse como la victima de la lucha opositora en México le falta buscarse un victimario que no sea el mismo.

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