-
home Columnistas, Destacadas A propósito del general Gaytán – La Opinión de Héctor Marín Rebollo

A propósito del general Gaytán – La Opinión de Héctor Marín Rebollo

Nunca el ejército mexicano ha sido una milicia de casta.

Desde aquellas oscuras masas rurales que formaron las huestes heroicas de Hidalgo y Morelos pasando por las de la Reforma, tanto el Ejército como la Guardia Nacional, ayer y hoy, han sido conformadas por elementos de las clases populares. Es decir, en este país, el país que también es del general Carlos Gaytán, (y no debe olvidarlo), históricamente el ejército ha servido a la nación y a los intereses del pueblo. Olvidarlo, simplemente olvidarlo, coloca a ese general y a quien fuere, como adversario del desarrollo histórico de México. Lo olvidó Porfirio Díaz y el pueblo lo echó en seis meses. Lo olvidó Victoriano Huerta y terminó derrotado y desterrado por traidor y por el asesinato del Presidente Madero en complicidad con el gringo Henry Lane Wilson.

El Ejército Mexicano actual, desde que fue creado por la Revolución, ha sido una entidad de profesionales que han respetado en su conjunto el poder civil. No entender eso es atentar contra la historia misma de las fuerzas armadas.

Que sepa el general Gaytán y quien lo siga, que “derechas”, “izquierdas” no caben en las decisiones militares en este país, que también es el de ese general. Eso es competencia de las fuerzas políticas actuantes y a las fuerzas armadas por tradición y seguridad nacional les está vedado inmiscuirse en esos asuntos. Pero la política, que parece ser la inquietud motivante de la conducta y el discurso poco reflexivo de ese general, no le está vedada. De ninguna manera. Sólo que entonces debe dejar las insignias y el uniforme e inscribirse en las filas del Partido (de) Acción Nacional que evidentemente es de su simpatía y… ¡bienvenido a la lucha de partidos! Con suavidad le expresamos respetuosamente al general que ya las etapas de los cuartelazos y de los episodios de balazos y las intrigas palaciegas castrenses en la política pasaron a la historia. Le recordamos: debe   disciplina al Jefe Supremo de las fuerzas armadas.

Hizo bien en decirlo públicamente porque otros traicionaron, asesinaron y hundieron a su país en la tenebrosa época del neoliberalismo, como lo hizo Pinochet en Chile en 1973.

Nos preguntamos por qué esa ansiedad tan sublime que se advierte en el discurso ambiguo y de dos filos del 29 de octubre pasado no fue exteriorizada cuando se vendían las empresas propiedad de la nación…Por qué no escuchamos ese vibrante mensaje que invita a la sublevación cuando era destrozado Pemex, cuando se agredía a los maestros, cuando crecía la deuda externa o cuando algunos robaban cínicamente al erario público, cuando se asesinaba a 43 estudiantes de Ayotzinapa o cuando el partido de sus claras simpatías consumaba el artero fraude electoral de 2006. ¿Entonces no se dividía al país ideológicamente?

El Partido Popular Socialista expresa en este mensaje al Ejército Mexicano, a la Amada de México y a la Guardia Nacional, una respetuosa convocatoria a la unidad de las fuerzas armadas y en torno al Presidente de la República electo democráticamente con el mayor número de votos de la historia de México.

Hacemos asimismo, un llamado a la serenidad y a la defensa del pueblo, sujeto como nunca a la delincuencia y a la inseguridad pública sin precedente, herencia de un pasado nefasto.

Es la hora de los deberes de lealtad y no del reclamo de posiciones por más válidas que sean.

Nadie puede estar por encima de la Patria.