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A ojo de buen cubero… Atentado contra la seguridad nacional??? – La Opinión de Alfonso Villagómez 

Fotografía/web

Por M en D Alfonso Villagómez León.

Recta final de julio, con grandes preocupaciones: desde la crisis económica hasta los fenómenos naturales, pasando por los proyectos gubernamentales los cuales ni beneficia, ni perjudica, sino todo lo contrario, frase atribuida al recién fallecido ex Presidente Luis Echeverria Álvarez. Tengo el privilegio de reencontrarme con ustedes amables lectores, para compartir algunas reflexiones respecto a la reciente clasificación de “Seguridad Nacional” para justificar la continuidad de la construcción del ya famoso tren maya del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El día de ayer, se anunció la decisión de que, a fin de poder dar continuidad en la construcción del tramo cinco del tren maya, la cual fue suspendida por haber obtenido el amparo y protección de la justicia federal al considerar dañaba el patrimonio cultural, arqueológico y natural de la zona sur del nuestro país, el Ejecutivo Federal determinó declarar “su obra ferroviaria” como de seguridad nacional.

Resulta de vital importancia para analizar el tema, entender el concepto de “Seguridad Nacional” además de lo reconocido como “amenazas a la seguridad nacional”. Respecto al primer término al artículo 3, de la Ley de Seguridad Nacional nos dice:

“…por Seguridad Nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, que conlleven a:

  1. La protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrente nuestro país; II. La preservación de la soberanía e independencia nacionales y la defensa del territorio; III. El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas de gobierno; IV. El mantenimiento de la unidad de las partes integrantes de la Federación señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; V. La defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho internacional, y VI. La preservación de la democracia, fundada en el desarrollo económico social y político del país y sus habitantes.”

En otro tenor, el numeral 5 identifica las amenazas a la Seguridad Nacional como:

“I. Actos tendentes a consumar espionaje, sabotaje, terrorismo, rebelión, traición a la patria, genocidio, en contra de los Estados Unidos Mexicanos dentro del territorio nacional; II. Actos de interferencia extranjera en los asuntos nacionales que puedan implicar una afectación al Estado Mexicano; III. Actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada; IV. Actos tendentes a quebrantar la unidad de las partes integrantes de la Federación, señaladas en el artículo 43 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; V. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear operaciones militares o navales contra la delincuencia organizada; VI. Actos en contra de la seguridad de la aviación; VII. Actos que atenten en contra del personal diplomático; VIII. Todo acto tendente a consumar el tráfico ilegal de materiales nucleares, de armas químicas, biológicas y convencionales de destrucción masiva; IX. Actos ilícitos en contra de la navegación marítima; X. Todo acto de financiamiento de acciones y organizaciones terroristas; XI. Actos tendentes a obstaculizar o bloquear actividades de inteligencia o contrainteligencia; XII. Actos tendentes a destruir o inhabilitar la infraestructura de carácter estratégico o indispensable para la provisión de bienes o servicios públicos, y XIII. Actos ilícitos en contra del fisco federal a los que hace referencia el artículo 167 del Código Nacional de Procedimientos Penales”.

De una simple lectura y sin necesidad de ser especialistas en la materia, es fácil darnos cuenta que la construcción de dicha obra, por ningún motivo puede clasificarse como de Seguridad Nacional. Es evidente se trata más de una argucia de los asesores del Presidente de la República a efecto de darle gusto para continuar con su proyecto. Sin pretender ser adivino, auguro nuevamente se pondrá a prueba la independencia y profesionalismo del Poder Judicial Federal, pues muy seguramente se interpondrán las acciones legales correspondientes por la violación a la suspensión y será esta instancia quien decida al respecto.

Estará Usted de acuerdo en que el reconocimiento y aplicación de la ley, sustentan un País verdaderamente libre y democrático, son nuestros gobernantes los primeros quienes deben cumplir la norma y no buscar cómo evadirla. Cierro mis reflexiones con la esperanza -espero no Quijotesca- en el Poder Judicial Federal, deseando haga gala de su independencia y con responsabilidad decida en estricto apego a la Ley pues, a ojo de buen cubero citando al escritor y político Francés Montesquieu “La Ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”, ¿o Usted qué opina? lo dejo a su siempre acertada opinión, mil gracias por la amabilidad de su atención.