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200 años de destruir a México- La Opinión del padre José Luis Barragán

No existe el pueblo mexicano como una patria común, sino como muchos grupos que, aparte de vivir en el mismo territorio, no tienen una lengua común. La lengua nos dice quiénes somos, no el lugar donde se nace.

No quiero decir que se supriman las lenguas de los pueblos originarios, sólo hago constatar que no hay en la realidad una lengua, un idioma, el castellano, que nos haga capaces de integrar una etnia de etnias.

Tampoco hay un amor a la patria, más bien una ambición por el dinero; por el dinero se venden las riquezas de México, el patrimonio en teoría común, y que cada individuo, cada partido y que los gobiernos en general, ven la riqueza de México como un bien propio y no de todos los mexicanos.

El ejemplo patente es el actual presidente que dispone y manda lo que se haga y no se haga con el territorio mexicano y con todo lo que contiene. Un deseo de él y los demás lo acatan, bajo el señuelo que el pueblo sabio manda; aunque el pueblo sabio sea un puñado de gente de un mitin en el que a mano alzada decide(?) lo que el Tlatoani quiera.

La consulta sólo tienen dos respuestas: EL SÍ, O EL NO.

¿Y quién le dirá que no al encantador de Hamelin, si a quien pregunta son sus mismos fanáticos seguidores?

Hay que empezar a reconstruír La Patria, la que Morelos anhelaba y por la que dio la vida. Aparte de sus intereses personales y de grupo, los insurgentes querían un México libre y de ciudadanos.

Por causas ideológicas y religiosas, que escondían sus verdaderos propósitos, de gobernar a su gusto, los liberales y los conservadores destruyeron los bienes culturales y humanos del imperio de Iturbide y de Maximiliano.

Rechazaron en el fondo al primero por el primitivo y nunca desaparecido malinchismo; ¿cómo era posible que un “aventurero” michoacano de baja estofa reinara sobre los ricos, nobles y poderosos descendientes de La Colonia?

¿Y cómo reconocer que Maximiliano era más liberal que todos los liberales mexicanos rancios? ¿Y cómo confesar que las luchas entre los mismos liberales de Juárez a Lerdo de Tejada terminaran en la dictadura de Díaz, también liberal, pero más astuto que los demás?

Y qué decir de la falsa revolución mexicana, destructora de la producción agropecuaria y demás proyectos industriales del naciente México no dictatorial?

La falsa revolución mexicana madre de todos los siguientes gobiernos antidemócratas, asesinos, represores, divagantes ideológicos que fueron construyendo la dictadura perfecta y desembocó en el asesinato de Colosio?

¿Y después de la venta de todo lo vendible perteneciente a la nación mexicana por Salinas de Gortari, de las devaluaciones por errores de los gobiernos de López Portillo hasta llegar a la debacle financiera de Zedillo?

¿Y el constante robo a PEMEX del prianato desvergonzado y cínico de los tres sexenios del oprobio: los del impotente y loco Fox, del aguardientoso y busca buyas Calderón, el de los más de cien mil muertos y por lo menos veintricuatro mil desaparecidos; y del último corrupto eminente, el Presidente, Peña Nieto, el “Hermoso”?

LA PATRIA NO SE CONSTRUYE CON DISCURSOS Y VOLUNTARISMOS FICCIONARIOS, SINO HACIENDO DE LOS HABITANTES DE MÉXICO CIUDADANOS, RESPONSABLES Y EXIGENTES DE SUS DERECHOS.

¡HACER DE CADA MEXICANO UN CIUDADANO!!!