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2 de octubre no se olvida…ni se olvidará

Por: Misael Sabás Vargas

Ayer en la mañana al estar viendo las noticias matutinas en Canal 11 mi hija me preguntó “¿Por qué marchan esos estudiantes?” Yo, con un nudo en la garganta le respondí: “Luchan hija, esos muchachos luchan por la educación, por tu educación”. Todavía alcancé a decir: “Vamos chicos, anden, griten, vamos chinga, no se dejen, es su momento”.

Sin duda la directora de la segunda mejor institución de nivel medio superior y superior no supo leer el momento histórico para reformar el reglamento interno del IPN, ni tampoco consideró que aprobar tal disposición en días tan cercanos al 2 de octubre era una gran riesgo, fecha en la que se conmemora otro año de la Matanza de Tlatelolco. Mal jugado en la arena política directora.

El actual movimiento estudiantil de los politos no es un capricho, no hay fuerzas oscuras como refiere Yoloxóchitl (y como en su momento lo quiso hacer creer Barnés de Castro). Es una acción colectiva que tiene como fondo la disputa que ha sido parte fundamental de los conflictos estudiantiles del siglo pasado: derechos democráticos de los estudiantes en las instituciones públicas. Es decir, la construcción de una vida democrática en las mejores universidades del país –que no es cualquier cosa.

De nueva cuenta, como hace 46 años la disputa sobre quién decide, mediante qué mecanismos, con qué propósitos explícitos (y ulteriores) y con base en qué criterios es nodal. La cúpula directiva-neoliberal del Politécnico apostó por transformar a éste en una combinación empresarial tipo Tec de Monterrey con mano de obra tipo Conalep, vergüenza histórica querer denigrar de tal manera a la institución guinda y blanco. Dejar de lado el valor de mejoramiento de la calidad de vida y la conservación de los recursos de la nación por dar solución a problemas en área estratégicas es desvincular al IPN del pueblo, de la nación para convertirlo en una institución servil; brindar mayor poder de decisión sobre los planes de estudios a los directivos y dejar fuera de la jugada al personal académico y escolar es un acto dictatorial, de segregación; retirar la docencia, la investigación científica y la difusión de la cultura para sólo generar vínculos con los sectores productivos es mutilar el sentido de la institución pública superior; negar al alumno un cambio de carrera manifiesta una clara falta de humanismo y sensibilidad hacia él; transformar una evaluación obligatoria de carácter institucional por una individual es incentivar un canibalismo académico, una lucha interna; prohibir la toma de instalaciones es prohibir una de las manifestaciones radicales de descontento del personal y alumnado, es censura, es represión.

El movimiento estudiantil actual no puede pensarse aislado, como una coyuntura, es parte de una larga disputa: el control de los sujetos universitarios, los más capacitados y a la vez los más críticos. Los Politos han salido a las calles, han levantado su voz como en el 68, han logrado por el momento postergar la instalación de esta neoliberal reforma institucional, lograron que Osorio saliera de su oficina y reconociera el movimiento. Los Politos, a los cuales se han sumado Pumas y Uameros en menor medida, han actuado a la altura de las circunstancias. Hace 15 años un profesor de economía, sobreviviente del 68 nos dirigía la palabra en la explanada de la Facultad de Psicología: “En el 68 nosotros respondimos a lo que nos exigía la historia, nos levantamos y muchos murieron…pero defendimos a nuestra Universidad, ahora Barnés quiere privatizar la UNAM ¿van a darle la espalda a su momento histórico? ¿Van a darle la espalda a su Universidad?”. No lo hicimos, orgullosamente podemos ver de frente a la historia, no le debemos nada, echamos para atrás las cuotas, renunció Barnés. Los Politos han leído perfectamente su momento histórico, no se han dejado engañar, no se quedaron en su aulas “como buenos estudiantes”. No, han hecho con el conocimiento lo que se debe hacer, cuestionar, construir consciencias críticas y actuantes, lo cual no quieren Yoloxóchitl ni los grupos que “hablan por el bien del IPN y de la Nación”.

Los burros blancos están luchando por democratizar hoy al IPN, sus demandas van por ese camino, ellos saben, entienden qué se requiere, los académicos, trabajadores y alumnos están convencidos que una mayor participación por parte suya en los órganos de decisión del Instituto hará más fuerte a éste. Correa Jasso, exdirector del Poli, ha marcado cuál debe ser el siguiente paso en la lucha: la autonomía del Politécnico Nacional. Habrá que ver si EPN tiene el valor para brindar tal condición a una institución que ha logrado grandes metas sin tal autonomía.

El movimiento politécnico sigue la tradición del 68, se alimenta y, al mismo tiempo, alimenta la memoria colectiva del 68, se constituye gracias a las demandas y a la sangre que corrió en el 68 y también es constituyente del movimiento estudiantil del 68 porque hace los honores a los caídos hace 45 años, los recupera. Es así que en el marco de otro 2 de octubre la recuperación de la memoria histórica está vinculada a las demandas por justicia, la memoria es un argumento ante tanta injusticia y exclusión. Bien dice Zambrano (2006) que “la memoria liga con el tema de los derechos humanos pues no se pude olvidar que el patrimonio cultural, la identidad colectiva y la autonomía de los pueblos son tres derechos humanos de la tercera generación”.

Los grupos que “hablan por el (supuesto) bien de la nación” no han entendido que no podrán pasar, que el 68 sigue vivo, sigue presente en los estudiantes del ayer, del hoy, de los que estuvieron en el jueves de corpus, los que estuvieron en el 86, los que fuimos parte del CGH a fines del siglo, los que hoy tomarán el espacio público para, de nueva cuenta, gritar: “¡2 de octubre no se olvida, no se perdona!”. El 68 es parte fundamental de nuestra identidad colectiva, de Pumas, Burros, de Uameros, de muchos universitarios del país.

Nuestra labor ciudadana es apoyar a los chicos que defienden la educación superior, el IPN es casa de estudiantes de todo el país, es el espacio de formación de excelentes ingenieros, médicos, contadores, etcétera. También es informarnos a través de medios alternativos, escuchar a la chaviza, no creer lo que dice Televisa y TVAzteca –medios de manipulación a la orden del PRI. Los Politos y los Universitarios que hoy marcharán están defendiendo la educación de nuestros hijos.

Es su momento muchachos, no se rindan, estamos orgullosos de ustedes. Los que fuimos estudiantes y defendimos nuestras instituciones ahora nos toca luchar desde otras trincheras, con otros medios como la pluma y papel, desde otros espacios democráticos que hemos generado. ¡No están solos!

Que hoy se escuche el Huelum, Huelum, que se escuche el Goya, Goya, porque el 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA, NO SE PERDONA, EL IPN NO ESTÁ EN VENTA, ES DE TODOS, PORQUE HOY MÁS QUE NUNCA…TODOS SOMOS IPN.

Aprovecho para demandar:

  • Cancelación total del nuevo reglamento interno del IPN.
  • Cancelación de los planes de estudio “que tecnifiquen la educación superior”.
  • Exijo la inmediata destitución de Yoloxóchitl Bustamante, como directora general del IPN.
  • Salida de la policía bancaria e industrial de las instalaciones de la institución.
  • Que se eliminen las pensiones vitalicias de los ex directores.
  • Que se garanticen que no habrá represión académica e ilegal contra quienes participen o no en el movimiento.
  • Aumento del presupuesto a la educación superior, la ciencia y la tecnología para que se les brinde al menos el 2 por ciento del PIB.
  • Que se transparenten “las formas de injerencia del sector privado” en la casa de estudios.
  • La expulsión definitiva de los grupos porriles del IPN.