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2 Años de Transformación – La Opinión de Miguel Pérez Pompa

Michoacán.- Este pasado 1 de diciembre se dio por terminado el primer tercio del sexenio del Presidente Andrés Manuel López Obrador, dos años del gobierno denominado como la Cuarta Transformación nacido de un movimiento que después de haber caminado por al menos doce años en contra de viento y marea para consolidar el cambio democrático en el país, va cimentando por ahora los cambios que una mayoría de mexicanos estiman necesarios para la transformación de México. Ahora, seguramente como se estila en la política mexicana, sería el tiempo necesario para ir poniendo los puntos sobre las íes, como ya es acostumbrado ir haciendo un pequeño balance de lo que ha sido la 4T.

De esta manera y atendiendo los análisis que seguramente inundarán los medios tradicionales de la prensa mexicana, la sociedad tendría que sentirse en una especie de hueco que no tiene salida o en el que no se ve la luz, solo la que los mismos opinólogos de siempre puedan brindar con sus soluciones que estriban básicamente en la defensa del modelo neoliberal que fue desechado por la mayoría social en el dos mil dieciocho.

Sin embargo, pese a lo que nos tienen acostumbrados los comentocratas, esto no es así, la mayoría de la sociedad ha demostrado un creciente apoyo al Gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, tanto así que hasta el periódico Reforma tiene que publicarlo en su portada, el Financiero compararlo con Felipe Calderón y la comentocracia se reduce a minimizar las acciones del gobierno federal a la sola simpatía o habilidad política del tabasqueño para tener los niveles de aprobación que tiene, negando de nueva cuenta lo que ellos no quieren ver, pero el pueblo de México sí, que de alguna manera se están cimentando las bases de una transformación.

Quieren negar que en dos años el gobierno federal se conduce por el principio de “primero los pobres”, que mediante el otorgamiento de becas a los estudiantes de nivel básico y medio superior se está paliando el difícil acceso a la educación que se tiene aún en el país, que mediante un manejo austero de las finanzas públicas se puede lograr más sin derrochar el dinero de los contribuyentes y que de esa manera se puede apoyar a los discapacitados, a los jóvenes que no estudian o trabajan, a los pequeños productores, darles créditos a las pequeñas empresas, construir el Tren Maya, el Aeropuerto de Santa Lucía, crear la Guardia Nacional y más sin contratar un solo peso de deuda o aumentar los impuestos.

Desde luego, los feminicidios, homicidios dolosos y la extorsión seguirán siendo las tareas pendientes del gobierno, como muchas otras, en un país que está harto de la violencia sin razón y que necesita también igualdad en sus estratos históricamente olvidados. Si hoy le preguntan a los comentocratas de siempre acerca de su balance, su respuesta será la del hoyo sin luz, pero si les preguntan a los que menos les importan, a los pobres, coincidirán que se están haciendo las cosas de manera diferente, que se puede mejorar, pero algo está cambiando.

Al final, no podemos constreñirnos exclusivamente a los “datos duros” o al sentir de la gente, aunque este último es el que va acompañando de manera consciente los 2 años de transformación que indican que México tiene esperanza, no del cambio, en sí, sino de que las cosas sigan cambiando.

Las opiniones vertidas en las columnas son de exclusiva responsabilidad de quienes las suscriben y no representan necesariamente el pensamiento ni la línea editorial de Monitor Expresso