- Obsequios que construyen futuros – La Opinión de Karla Chacer
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Obsequios que construyen futuros – La Opinión de Karla Chacer

Por Karla Chacer

Falta poco más de un mes para que la Navidad llegue, sin embargo, ya se puede ver en muchas tiendas que la escarcha, las esferas con diamantina y las series de focos ya las están ofreciendo, para que el ambiente festivo cobije nuestros hogares; pero no solo llegan las decoraciones. Hay hogares en los que los obsequios no se hacen esperar e iluminan los rostros de los niños que los abren con desesperación para saber de qué juguete se trata.

¿Será la Tablet que rogaron con esmero a sus padres?, ¿el celular que les prometieron con el único fin de quitárselos de encima? O mejor aún, ¿aquella reproducción de arma de fuego que es idéntica a la que sale en las películas de acción?

Todo esto se me vino a la mente cuando vi a un niño que llevaba una pistola, la cual era de juguete, pero que parecía tan real que me alarmó el ver la frágil línea que hay entre tomar algo que puede pasar por inofensivo y aquello que puede terminar con la vida de alguien. Pensé: si a ese niño le tendieran un arma de verdad, pero que él creyera que es de juguete, ¿cuántas probabilidades hay de que dañe a otro niño?



Al darle un juguete de este tipo a un niño nos estamos arriesgando a que las armas se vuelvan algo normal para él, por lo tanto, accionar una de verdad no le implicará ningún esfuerzo. En cambio, si le dan una Tablet o celular, haremos que el niño se aísle y no viva lo que todo niño debe vivir: jugar al aire libre, conocer otros niños y jugar con ellos (no, hacerlo por medio de las redes sociales no cuenta).

Es sorprendente que un niño no sepa cómo se usa un libro o cómo debe hacer para socializar con otros. Algunos me dirán que es parte del cambio, que hay cosas que se van perdiendo para que lleguen otras nuevas; lo comprendo, quienes ya me han leído saben que apoyo el cambio, pero creo que hay cosas que han sido las cómplices de que la situación social en la actualidad se encuentre así.

Comprendo que las jornadas laborales de los padres sean extenuantes y que pasar tiempo con los niños hace que terminen más exhaustos, pero los niños requieren de apoyo, compañía y cariño; deben tener una guía que les permita ver lo que es bueno y lo que no lo es. Tener niños que se sienten solos y que crecen con ejemplos de intolerancia y violencia, no es la mejor promesa de que la sociedad mejorará.

¿Queremos que los niños tengan un mundo mejor? Bueno, debemos darles las herramientas que los formen en el presente para que sean las personas buenas que esperamos ver en el futuro. Por lo tanto, sugiero que cuando llegue el momento de que hagan la lista de obsequios, nos preguntemos: ¿queremos cumplirles un capricho que de paso nos los quitará de encima o les daremos algo que les sirva?