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El gasolinazo: La Comunicación Digital en Redes Sociales – La opinión de Joel Alejandro Arellano Torres

Por Joel Alejandro Arellano Torres

A finales del mes de diciembre del 2016 fue común observar en varios perfiles de las Redes Sociales el malestar e incertidumbre de los cibernautas en torno al tema del desabasto de combustible.

Algunos con un toque de humor, comenzaron a crear “memes” sobre este hecho, a tal grado de comparar la falta del suministro con una película de MadMax o colocar galones de gasolina al pié del árbol navideño, simulando que esto era mejor que cualquier artículo de moda.

Esto no paró con el inicio del 2017, ni con los mensajes del Presidente de México, Enrique Peña Nieto, por el contrario, creció la inconformidad de los habitantes del territorio nacional, a tal grado que a una semana, los movimientos y acciones de protesta han crecido exponencialmente, o al menos esto se ha reproducido en la web.



El sentir una sensación de pertinencia a una agrupación o una INTERACCIÓN DIGITAL, creó que muchos de los usuarios de las redes sociales tengan una rebelión activa en torno al tema, que en algunos casos- sin criticar la libre expresión de cada una de las personas- pueden carecer de veracidad, ya que la información puede ser sacada de contexto (tiempo y espacio).

Así sucedió el pasado 4 de enero en la Ciudad de México, luego de las manifestaciones en centros comerciales, ya que aún de los desmanes en Grand Sur, decenas de cibernautas que se dieron cita en otros centros comerciales, comenzaron a crear incertidumbre y pánico en la denominada red “Cara de Libro”, subiendo fotos de las tiendas departamentales cerradas, anunciado saqueos y robos que nunca se produjeron.

Posterior a ello, una avalancha de información se ha producido en las Redes Sociales, provocando que esta Comunicación Digital trascienda y se incruste en toda la población, sin importar que el origen de estos mensajes provengan de agrupaciones civiles, incluso de partidos políticos, que ven esta ocasión como una forma de resarcir sus males y desviar la atención de sus errores inmediatos.

Dice un dicho que: “ A río revuelto, ganancia de pescador”, por ello, sugiero que debamos tener mucho cuidado al compartir o hacer caso a los mensajes que diariamente se virilizan en las redes sociales, buscando una fuente sólida y que pueda ser constatada en otros medios, ya que es común encontrar perfiles carentes de su información de origen y tiempo de permanencia.

Las Redes Sociales, a través de un botón, puede generar empatía y desagrado a cualquier circunstancia, tal como lo cita el filósofo Polaco Zygmunt Bauman; “En la vida online, la capacidad de escuchar, negociar y cohabitar con otros seres humanos se ve solucionada, pues no es necesario negociar, sino apretar botones”; Por ello es necesario tener una responsabilidad social y moral para mandar cualquier mensaje en la Internet, dejando de lado intereses políticos o personales, sin importar el odio que puede destaparse del ciudadano que está cansado de los robos, la violencia y el daño a su economía familiar, generado por el bloqueo de las carreteras o el saqueo de alguna tienda departamental.

Meño (Coyote en Mazahua)

El próximo 20 de enero tomará posesión como el 45 mandatario de los Estados Unidos de Norteamérica, por lo que, ante lo que pueda suceder con nuestros connacionales del vecino país del norte, que a cuatro días de la elección norteamericana en noviembre del 2016, según las autoridades del Gobierno de Michoacán, cerca de 16 mil migrantes ya habían retornaron a sus lugares de origen, sin que todavía Donald Trump derrotara a su oponente Hillary Clinton.

¿Qué pasará con nuestros paisanos? ¿Ya estamos listos para recibirlos?, o haremos como en el Distrito de Columbus, donde un grupo de manifestantes contra las políticas de Trump, repartirá cigarrillos de enervantes, esto para enviarle un mensaje a su mandatario en busca de una reforma legal.

Acá seguro los empresarios repartirán litros de gasolina o los dueños de las autopistas dejarán libres las casetas. Eso sería el ideal, pero es el sueño mexicano.

Foto Joel Alejandro Arellano