- El cuento de nunca acabar – La Opinión del Padre José Luis Segura
home Columnistas El cuento de nunca acabar – La Opinión del Padre José Luis Segura Barragán

El cuento de nunca acabar – La Opinión del Padre José Luis Segura Barragán

Por Padre José Luis Segura Barragán

Caer en un vacío que no tiene límites, ir degradando la existencia en un torbellino de ilusiones, presentir el final con ríspido vuelo y soñar que todo termina en inmenso duelo. El eterno devenir de Tántalo, el absoluto fluir de Heráclito, el silencio total de Parménides y la criba socrática tabanesca.
Ir al inframundo de los toltecas, al más allá de los teotihuacanos y al silencio mortal de los tarascos. Es el vivir actual del michoacano.
Con un conejo que va y viene, tejiendo su telaraña de sombras, el ir y venir del triángulo misterioso, de La Ruana a Las Colonias Cenobio Moreno y de éstas a Úspero, y así, en el retorno sin fin, o el fin sin retorno, se componen las vidas de las víctimas silenciosas del crimen enmascarado.
Apatzingán se tiñe de rojo, cada amanecer y cada atardecer mueren sus hijos; las funerarias hacen su agosto, los rezanderos su negocio y las iglesias sus defunciones. Ayer “El Pepón”, hoy el hijo de conocido doctor, anteayer la presentadora de los corridos narquitos. El conejo cierra el año con un gran desengaño, que los secuestros menguaron, y las ejecuciones se fueron a la alza, que se perdió la confianza y nadie dice pío.
En Apatzingán hay un vacío de poder edilicio, de potencia del Estado y de la energética presencia del despeñado basilisco. Quiera La Guadalupana venir en ayuda de la feligresía michoacana y el Señor San José, nos dé paciencia y cobijo.