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Día Internacional de los Pueblos Indígenas – La Opinión de Pável Uliánov Guzmán

En el día Internacional de los pueblos indígenas, lo único que los pueblos originarios pueden celebrar, es su resistencia y lucha por la libre autodeterminación, el autogobierno y la autonomía, porque las políticas públicas hacia los pueblos indígenas por parte del Estado mexicano continúan siendo insuficientes, paternalistas, discriminatorias y violatorias de derechos.

En la actualidad 7 de cada 10 indígenas se encuentran en la pobreza (Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Geografía / 2015), el porcentaje de niños indígenas de entre 3 y 5 años que no asiste a la escuela es de 64.4 por ciento, así mismo, un 23 por ciento de hablantes de lenguas originarias, son analfabetas. En materia laboral, el 37.7 por ciento de los indígenas se desempeñan como empleados u obreros, el 28.7 trabajan por su cuenta y el 11.5 por ciento trabaja en el campo como peones o jornaleros (Banco Interamericano de Desarrollo / 2016). Por otro lado, 18 millones de indígenas sufren discriminación negativa debido a su fenotipo, vestimenta, idioma o sus costumbres (Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social – Occidente / 2016). De igual forma, estadísticamente el 11.7 por ciento de los indígenas (900 mil personas) migró a otra entidad federativa, y el 1.4 por ciento se trasladó a otro país. En otras palabras, existe una gran deuda histórica con las comunidades y pueblos originarios, pese a ello, las políticas públicas para las comunidades originarias son insuficientes, paternalistas, discriminatorias y violatorias de derechos.

Son paternalistas, porque excluyen a la población indígena en la elaboración de las políticas públicas, tratándolos como “menores de edad” e incapaces de intervenir por sí mismos en la vida política y social de nuestro país. En este sentido, las políticas públicas no se orientan a lo que establecen los tratados internacionales en materia indígena.



Son insuficientes y discriminatorias, porque ni los gobiernos federales, estatales o municipales han aportado históricamente un presupuesto respetable para atender la deuda histórica que se mantiene con las comunidades originarias. Tan solo como ejemplo, en Michoacán, para la “atención integral” de los pueblos indígenas, el Gobierno y el Congreso del Estado destinaron mediante la Unidad Programática Presupuestal 28 para el 2017, el capital de $68,465,885 lo que en cifras reales representa el 0.21% del total del presupuesto asignado a las dependencias estatales (Presupuesto de Egresos del Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo para el Ejercicio Fiscal 2017). Este presupuesto es altamente insuficiente y discriminatorio, toda vez que no corresponde con el número de habitantes que hablan un idioma originario en el estado, mismos que ascendían en el 2010 a la cantidad de 136 mil 608 personas, lo que equivale al 3.5% del total de la población de Michoacán (Censo de Población y Vivienda 2010 / INEGI). Es decir, de conformidad con su número de habitantes, a los pueblos originarios les correspondería el 3.5% del total del presupuesto de las Dependencias de la Administración Pública Centralizada, y no el 0.21% que como máximo se le asigno en la presente anualidad. En palabras sencillas, históricamente el Gobierno y el Congreso del Estado, han destinado un capital miserable para atender las necesidades más básicas de los pueblos originarios, lo que explica desde un enfoque las condiciones de marginación y pobreza en que se encuentran.

Aunado al anterior bajo presupuesto, el Gobierno y el Congreso del Estado de Michoacán también disminuyeron los presupuestos asignados a la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán en un 33.87%, pasando de $51,684,044 que tenía en el 2016, a $34,176,666 para el 2017 y del Instituto del Artesano Michoacano en un 9.98%, reduciéndose de $40,029,494 el año pasado, a $36,035,709 en el presente periodo, instituciones ligadas a los pueblos originarios, lo que en hechos reales demuestra la total falta de visión, interés y apoyo hacia los pueblos indígenas.

Finalmente, las políticas públicas del Estado mexicano hacia los pueblos indígenas, violan sus derechos, porque no los consultan de manera previa, libre e informada sobre medidas administrativas o legislativas que les afectan, tal y como aconteció con la “Reforma Educativa”, la “Reforma en Telecomunicaciones”, la “Reforma Energética”, la “Reforma Política-Electoral”, entre muchas otras reformas y cambios en leyes secundarias y estatales.

En síntesis, por parte del Estado mexicano hacia las comunidades originarias nada hay que celebrar, todo lo contrario, sin embargo, por parte de las propias comunidades indígenas, el dia internacional de los pueblos indígenas, es un día para celebrar que continúan en resistencia y lucha, pese a los embates de distintos gobiernos, continúan resistiendo con sus culturas, sus idiomas, sus tradiciones y su historia, pero sobre todo, continúan en pie de lucha por su libre autodeterminación, su autogobierno y su autonomía.