- Cuando bailar es sinónimo de volar- La Opinión de Karla Chacer
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Cuando bailar es sinónimo de volar- La Opinión de Karla Chacer

Quien me diga que jamás ha sentido la necesidad o el deseo de bailar al ritmo de la música, o incluso cuando no hay, es porque algo anda mal con su vida. Bailar es un alimento para el alma, nos permite trasladarnos a lugares lejanos por medio de la melodía y pasos que lo conforman; la salsa nos lleva al Caribe sin necesidad de tomar un avión, solo basta con entregarse a las canciones de Buena Vista Social Club o de la Lupe para sentir el desamor que sufría aquella guajira que fue traicionada por un bandido de ingrato y mal proceder a quien amaba, como dice la canción.

Además, continuando con la salsa a modo de ejemplo, nos remite a las raíces africanas y caribeñas que continúan en contacto de generación en generación por el continente americano ¿Qué decir del tango? Que nos lleva a la Argentina por medio de bailes íntimos y de letras románticas. O del ballet, que nos remite a los bailes de corte y a lugares remotos del viejo continente.

Si cuando se presencian este tipo de bailes, ya no se diga pues bailarlos, no se siente algo en el interior es porque el alma necesita de una reanimación urgente.



Muchos ponen de pretexto que no saben bailar y prefieren escudarse en sus mesas durante las fiestas. Para poder bailar no se necesita ser profesional, después de todo, el baile es una de las primeras expresiones que conoció el ser humano, lo único que se requiere para bailar es ganas de hacerlo y estar dispuesto a disfrutarlo, ah, y entregarse a los ritmos que la música nos transmite, claro.

Creo que no hay expresión más compleja y bella que la danza. Basta con rodear a la pareja con los brazos de determinada manera para comunicar piedad, amor o profundo deseo. No solo eso, no importa el idioma que se hable, el baile viene a ser una de las expresiones que comunica y se da a entender, no por nada es considerado un arte.

Ya sea de manera profesional o recreativa, el baile alimenta de emociones y pasiones a quienes lo practican y quienes lo observan desde sus lugares. No solo alimenta, también libera. Quien baila se permite expresar lo que siente y despejarse para olvidarse de la ajetreada rutina que le implica la vida laboral.

“Leamos y bailemos, dos diversiones que nunca hacen daño al mundo.” (Voltaire)