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Coach sexuales, los instructores para tener sexo de diez

Ciudad de México.-Follar es un verbo polisémico que abarca las fases de una relación raída. Follar significa lo que estás pensando, pero también se utiliza, o se utilizó -está en desuso- como sinónimo de destruir. De talar aquello que sembraste. La última acepción es el infinitivo de darle fuelle a la llamita endeble y ahí entra él, tu última esperanza: el coach sexual que te enseña a follar como siempre quisiste.

El concepto nos lo hemos traído de Nueva York y sirve para designar a los entrenadores del amor. Se encargan de formar a los menos preparados, pero también a las parejas que, afectadas por la rutina o el estrés, han ido dejándose la pasión. Asimismo existe un tercer perfil que sin haber descuidado el deseo no disfruta ni hace disfrutar. Estos acaban perdidos entre terminaciones nerviosas, preguntándose por dónde se sale de ahí.

Quizás suene a rareza, pero una búsqueda rápida en Google revela que los entrenadores sexuales se cuentan por decenas. También en España. Nos dicen que “nadie nace sabiendo, y en cuestión de sexo, menos”, y a partir de ahí se ofrecen para cada caso particular. A diferencia del terapeuta matrimonial, éste busca los motivos que impiden a una persona (o pareja) disfrutar en la cama, y procura, desde la psicología, mejorar su vida sexual. Como es obvio la forma de ayudar varía en función de cada caso: mientras algunos precisan simple enseñanza teórica, otros necesitan que les corrijan las posturas sobre la marcha.



Del último extremo surge siempre la misma pregunta, ¿se convierte el entrenamiento en un trío? Y siempre la misma respuesta: los coach sexuales guardan la distancia. Sobre todo emocional. En general se limitan a dar correcciones y quienes se involucran con juegos físicos enseñan al practicante a entender que aquello es un ejercicio. De hecho, puede ocurrir que el alumno desarrolle un afecto y aparezcan los celos, cuando esto sucede se incorpora a la terapia para que aprenda a lidiar con la decepción.

No obstante, la corrección postural es el último paso de una serie de recursos que van desde el control de la respiración al desarrollo de una comunicación efectiva. Ésta es la piedra angular de cualquier relación. A partir de aquí llega todo lo demás: cómo conocer tu cuerpo, cómo tocar otros cuerpos, cómo relajarte y disfrutar del fornicio.

El sexo que nos abate: unas veces es un tabú, otras una aspiración inalcanzable

Más allá del panegírico sobre el coaching sexual, cabe preguntarse cuántas de las personas que buscan terapia lo hacen condicionados por un defecto cultural. Pensemos en el amor romántico y en cómo Hollywood nos marca una cuota de romanticismo difícil de alcanzar. El enamoramiento sin fisuras es un artificio, pero nos tragamos el cuento como si fuéramos niños de cuna y babero. Y claro, luego vienen las decepciones.